jueves, julio 7, 2022

Visibilización y respeto: deudas de los medios con mujeres y diversidades

El jueves 17 de septiembre se realizó el conversatorio virtual “Mujeres y diversidades en los medios, hacia una comunicación no sexista”. Fue organizado por el Idegem en el marco del Día Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios de Comunicación.

Especialistas en el tema dialogaron, desde distintos enfoques, sobre la necesidad de construir medios que trabajen con una perspectiva de derechos. Salió a la luz la necesidad de transformar los medios desde adentro para incorporar contenidos respetuosos de las mujeres, las diversidades, las identidades no binarias.

La primera intervención estuvo a cargo de Eva Rodríguez Agüero, secretaria general del Idegem y directora de la Carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCUYO. La especialista reflexionó acerca de la necesidad de incorporar la perspectiva de género de manera transversal en las distintas áreas sociales, particularmente en los medios.

“La construcción simbólica de la realidad está fuertemente impactada por los medios. Es una dimensión clave para la transformación de relaciones asimétricas de nuestra sociedad. Para lograr una representación justa, es momento de hacer jugar otras voces, disruptivas, fuera de los modelos binarios”, sostuvo Rodríguez Agüero.

Recordó que ya desde 1995 se hace especial referencia a los medios de comunicación como sector clave para lograr la igualdad. Mencionó la Declaración y Plataforma de Acción en Beijing, la Ley 26485 contra la violencia hacia las mujeres, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, como instrumentos legales locales que respondían al compromiso estatal para terminar con la discriminación por razones de género.

La especialista denunció que, aunque pasen los años, las mujeres y diversidades siguen teniendo poca representación en los medios de comunicación social, sobre todo si se cruza la categoría de género con las de clase, etnia o nacionalidad. Remarcó la necesidad de “impulsar acciones que posibiliten perspectivas interculturales, que den lugar a otras voces”.

La Trenza como contracara de los medios hegemónicos

Otra de las intervenciones estuvo a cargo de Mariana Canessa, que habló como cofundadora de la revista La Trenza, acerca de la experiencia de trabajo de ese medio alternativo. Es producto de la labor de un grupo de comunicadoras feministas que se propusieron dar respuesta a la “necesidad de un abordaje periodístico mediático que se tome en serio los temas de las mujeres y diversidades”. La primera publicación vio la luz el 8M de 2019.

La Trenza mantiene una organización horizontal, sin jerarquías, aunque con tareas bien definidas. La experiencia es, sobre todo, un desafío permanente. Es una revista autogestiva y sin fines de lucro, pero quienes la sostienen tienen el objetivo claro de hacer valer su trabajo y poder, algún día, vivir de ello.

Una gran barrera que quieren saltar es la de visibilizar las diversidades sexogenéricas en personas adultas mayores. Otros desafíos que enfrentan son la búsqueda de temas, la incorporación de mujeres y disidencias como fuentes especializadas –no solo en temáticas de género–, y el abordaje desde una perspectiva feminista en temáticas masculinizadas, como el deporte, la economía, la tecnología.

Quienes hacen La Trenza mantienen un “diálogo constante”, explicó Canessa, tanto con el público como con otras compañeras acerca de sus abordajes. Entienden la existencia de muchos feminismos, abrazan al transfeminismo, las diversidades, los derechos humanos, y se oponen firmemente a la violencia institucional. Su postura política es mostrar la diversidad de identidades, de mujeres y disidencias, particularmente a través de la imagen. La cobertura que hacen desde este “espacio de resistencia”, resume Mariana Canessa, pretende ser “la contracara de los medios hegemónicos”.

La edición de género

Desde su lugar como editora de género de Unidiversidad, Julia López relató su trabajo y objetivos de este puesto relativamente nuevo en todo el país. “La tarea de una editora de género no es revisarlo todo”, apuntó, sino más bien facilitar la perspectiva de género para la totalidad de las personas que trabajan en un medio de comunicación.

Reconoció la iniciativa de la UNCUYO, que tomó la decisión de incorporar esa figura en su sistema de medios: “Al ser un sistema de medios público, hay ciertos intereses sobre los contenidos que por supuesto no existen en los medios hegemónicos o empresarios”, destacó. Sin embargo, las buenas intenciones no son suficientes sino que es imprescindible la conciencia constante de la perspectiva de derechos.

Quienes trabajan en medios de comunicación, destacó López, son generaciones de gente que nunca tuvo, por ejemplo, Educación Sexual Integral. Entonces es solo mediante las capacitaciones y reflexiones que se puede habilitar el debate sobre las desigualdades de género, las jerarquías, las discriminaciones, las subordinaciones.

Estas instancias de formación sirven para que las personas no solo sepan crear contenido respetuoso, sino también para que se reconozcan en las relaciones familiares, laborales, etc., como parte de una estructura social. “Compartir catarsis sirve para entender que lo personal es político”, señaló Julia López.

Quizás el personal no tiene las herramientas para aportar de lleno una perspectiva de género, pero sí una especie de alerta en sus cabezas cuando algo parece discriminador o sexista, y una persona a quien hacerle consultas. La situación actual es limitante en ese sentido, al no poder compartir piso, tiempo y espacio entre trabajadores y trabajadoras del medio.

La disputa política por el lenguaje inclusivo

La última intervención estuvo a cargo de Valeria Fernández Hasan, docente e investigadora del Conicet, que reflexionó sobre la evolución del lenguaje no sexista y la llegada del lenguaje inclusivo. Remarcó la necesidad de utilizarlo para “nombrarnos a todes”.

La panelista, integrante además de la Red PAR, hizo un repaso por las distintas opciones que se recorrieron para escapar al masculino genérico. En la academia y en la militancia, se probó con el desdoblamiento –“todos y todas”–, el arroba, la x y la e.

“El debate en relación con el lenguaje no es del orden de lo legal. Tampoco tiene que ver con una cuestión lingüística, como dicen quienes apelan a la RAE. La cuestión es fuertemente política”, aseguró Fernández Hasan.

La investigadora se refirió específicamente al uso de la “e” para eliminar la marca genérica masculina y utilizar una opción superadora, inclusiva. La especialista sostuvo: “El lenguaje es arena de disputa. Si históricamente el masculino fue universal, hoy se abren posibilidades”.

Mencionó la idea del canadiense Marc Angenot sobre “las condiciones de decibilidad de un discurso, aquello que es posible decir en un contexto determinado”, y afirmó que ciertos eventos sociales como el Ni Una Menos en 2015 o el debate por la legalización del aborto en 2018 modificaron esas condiciones. “El umbral fue corrido (…) Fueron les jóvenes quienes empezaron a usar el lenguaje inclusivo, de la mano del reclamo de la Educación Sexual Integral”, reconoció.

Por último, Valeria Fernández Hasan responsabilizó a los medios de invisibilizar a una parte de la sociedad que ha tomado la decisión política de usar el lenguaje inclusivo e instó a la reflexión. Se preguntó qué estamos haciendo como sociedad para salvar la brecha, qué hace la academia y qué aporte puede dar la universidad pública y concluyó con un desafío: “¿Estamos a la altura de este momento histórico?”.

Fuente.unidiversidad.com.ar

NOTICIAS RELACIONADAS

Último momento: Battaglia dejó de ser el técnico de Boca

Luego de la eliminación del Xeneize en Copa Libertadores, el entrenador fue despedido de su cargo. Tras la eliminación en Copa Libertadores ante Corinthians, Sebastián Battaglia...

AVISO PUBLICITARIO

Ponerse en contacto

1,248FansMe gusta
0SeguidoresSeguir
212SeguidoresSeguir
0SuscriptoresSuscribirte

Últimas noticias