jueves, julio 29, 2021

«PARA MÍ, AGOSTO NO ES EL MOMENTO DE VOLVER A CLASES», ASEGURÓ JOSÉ THOMAS

El director general de Escuelas, José Thomas, indicó que “agosto no es el momento de la vuelta a clases”, y que en el segundo cuatrimestre convivirá la virtualidad con una presencialidad para las trayectorias más débiles. Además, insistió que toda la comunidad debe estar convencida que los protocolos funcionarán para el regreso a las aulas.

Thomas contó a El Siete que el jueves se aprobó por unanimidad en el Consejo Federal de Educación un protocolo que se trabajó durante más de un mes, “me parece que da una base de trabajo, pero no da expectativa de fecha de regreso a clases presenciales”, aclaró.

“Es muy importante reconocer a los docentes y no docentes, los celadores y los directivos el trabajo que hicieron en este primer cuatrimestre y esperar a la semana de jornadas del 20 al 24 de julio para escucharlos, para ver cómo vieron transcurrir el primer cuatrimestre, y analizar el protocolo y empezar a tomar decisiones en base a la devolución que tengamos de todo el sistema”, dijo Thomas.

Estamos teniendo una educación no presencial que está funcionando por el esfuerzo de los docentes, pero la segunda mitad del año va a ser igual, en el mejor de los casos va a haber una bimodalidad permanente hasta fin de año. No creo que volvamos a una presencialidad total en el segundo cuatrimestre”, detalló el funcionario de Educación y agregó que “cada docente tiene que ver cómo va a trabajar en cada escuela, con cada director” para que toda la comunidad esté convencida que lo que se está haciendo es lo mejor, con todas las medidas de cuidados necesarios.

El primer desafío es tener todas las escuelas en condiciones según el protocolo, agua, baños en condiciones, jabón disponible, papel. También armar las aulas, ver qué chicos sí y que chicos no, cómo es la rotación, si viven cerca, si van en transporte público”, señaló José Thomas.

Para que todo esto se pueda cumplir, se harán capacitaciones a los docentes, a los padres y a los chicos sobre “cómo nos vamos a mover dentro de la escuela. Hay que sacarle el chip a los chicos que entraban a la escuela corriendo, se abrazaban a sus compañeros, y se ponían a jugar al fútbol hasta que la maestra los llamara a clases, y entraban todos amontonados, eso no va a ocurrir más”, dijo Thomas. “La capacitación tienen que ser antes y armar protocolos que estemos convencidos e interiorizados antes de empezar”, añadió.

En la semana de jornadas del 20 al 24 de julio, Thomas insistió que “determinaremos qué vamos a hacer y ahí nos pondremos a trabajar. No hay fecha de regreso a clases, hay que ver cada comunidad, cuánto se demora, lo que necesita. No pongo fecha. Para mí agosto no es el momento de la vuelta a clases”.

Y recalcó: “Lo que no nos puede pasar es poder empezar y no empezar porque nos faltan cosas, o no tener los protocolos. Ahora tenemos que escuchar al sistema, a la comunidad, a los docentes”.

De todas formas, y tal como establece el protocolo, la idea es que el regreso sea paulatino y empezando por las escuelas albergues, las rurales o las más alejadas de la comunidad, donde los chicos llegan a pie y para los que no tienen conectividad de ningún tipo. “No vamos a colapsar el transporte público, no van a volver todos juntos”, expresó Thomas.

Las 24 jurisdicciones del país aprobaron los protocolos para la vuelta a las clases presenciales con un sistema «bimodal» que alternará la enseñanza presencial y a distancia y dos nuevos modelos de aula que plantearán la división de alumnos por grupos o el «aula burbuja» lo cual quiebra el formato tradicional vigente desde principios del siglo pasado.

Las clases en la modalidad virtual y en la presencial seguirán vigentes en forma simultánea y serán las autoridades educativas de cada provincia y de cada escuela los que determinarán el aprendizaje de contenidos a distancia y la incorporación paulatina de grados en función de la evolución epidemiológica de la pandemia.

Además se propone «dar prioridad al ingreso de aquellos alumnos que estén en el último año de la escuela secundaria y del nivel primario«.

A su vez se establece que cada provincia determine un nuevo modelo de aula a fin de garantizar el espacio físico de 1,5 metros de distancia entre los alumnos y el docente.

En este sentido cada escuela podrá optar por dividir a los alumnos de cada grado o año por grupos, alternando la presencialidad con la enseñanza virtual, o disponer de una «aula burbuja» en la cual el docente se sitúe en el centro y los alumnos agrupados hacia los costados o en su defecto en zig-zag con el escritorio del docente en uno de los extremos.

Los grupos estarán conformados por el número de alumnos/as que permita cumplir con el distanciamiento y medidas establecidas dentro del aula. Por ejemplo: un curso con 30 estudiantes puede llegar a dividirse en dos grupos, A y B, los cuales asistirán en días o semanas diferentes de acuerdo con las decisiones logísticas y/o pedagógicas que se tomen en cada caso. Estos grupos no deben mezclarse, e incluso deben mantenerse los grupos separados en los ámbitos comunes, recreos, comedores, etc.

En caso de presentarse un caso sospechoso, todo el grupo al cual pertenece el mismo deberá abstenerse de asistir a clase hasta que se confirme o descarte la infección con SARS-CoV-2.

De confirmarse, el grupo de alumnos/as deberá considerarse contacto estrecho del caso confirmado y, en consecuencia, respetar el aislamiento durante 14 días a partir de la última exposición con el caso confirmado.

Esta nueva forma de disposición de los alumnos en las aulas rompe el formato tradicional de los pupitres colocados en fila que imperaba en la escuela desde principios del siglo pasado.DiarioUno

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