jueves, junio 30, 2022

Vivió seis años con un injerto de pene en su brazo

Él es Malcolm MacDonald y en el año 2014 enfrentó una infección que hizo que perdiera su miembro y gracias al avance de la ciencia pudo recuperarlo. “Me siento como un hombre de verdad nuevamente», dijo.

Malcom MacDonald, de 47 años de edad, comenzó a notar que tanto los dedos de sus manos y pies, como su pene, se volvían negros y oscuros. El hombre comenzó a atravesar una infección que tuvo como resultado la pérdida de su miembro y con esos muchos problemas a nivel emocional, principalmente.  “Durante dos años me sentí como la sombra de un hombre. Mi vida realmente se vino abajo porque no tenía confianza en mí mismo. Tomé mucho. No vi a familiares y amigos, simplemente no quería tener que enfrentarlo”, confesó al periódico The Sun.

Al tiempo, inevitablemente, su pene cayó al suelo mientras que el resto de su aparato reproductor se mantuvo intacto. Fue al hospital y no pudieron hacer nada por él. Lo que le causó una gran depresión y dependencia del alcohol.

“No tener un pene me hizo sentir horrible. Es el peor miedo de la mayoría de los hombres. Pero no en cuestión de sexo, porque ya tenía dos hijos, sino porque se trataba más tener confianza en mí mismo y de cosas simples como usar el baño”, recordó apenado.

Luego de unos años conoció a David Ralph, «el maestro del pene», quien le prometió devolverle su miembro a partir de un injerto que insertaría en su brazo. Debía tenerlo como mínimo dos años en ese lugar para que se alimentara de los vasos sanguíneos y adquiriera la forma correspondiente. El miembro tenía dos tubos que se podrían inflar con una bomba manual y generar una erección de unos 5 centímetros. «Estaba muy emocionado porque era una oportunidad para poder empezar de nuevo. Cuando lo vi en mi brazo por primera vez estaba muy orgulloso. Después de todo lo que había pasado, no me pareció extraño. Era una parte de mí ”, expresó MacDonald.

Pasaron más de dos años, y debido a su situación económica y coste elevado que tenía la operación (unos 63 mil dólares) todo se retrasó. Luego la pandemia hizo que se extendiera un poco más hasta que finalmente pudieron volver a colocarlo en el lugar correspondiente con una operación de nueve horas de duración.

Todo fue un éxito e incluso podrá tener relaciones sexuales gracias a una bomba que colocaron en su escroto y tendrá que llenar con una solución salina.

“Me siento como un hombre de verdad nuevamente. Este podría ser un punto de inflexión en mi vida. Mi suerte en la vida no ha sido muy buena hasta ahora, pero solo puede ir mal por un tiempo, ¿no? ¿Te imaginas seis años de tu vida con un pene balanceándose en tu brazo? Ha sido una pesadilla, pero ahora se ha ido», concluyó.

Fuente:lapopu.com.ar

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