martes, julio 27, 2021

UNO POR UNO, QUÉ TRATAMIENTOS FUNCIONAN CONTRA EL CORONAVIRUS

Desde el verano, científicos de todo el mundo buscan la ansiada vacuna contra el coronavirus. En esa carrera oímos un cúmulo de nombres de medicamentos y tratamientos que ya conforman una larga lista de promesas contra la infección por covid-19. ¿Qué drogas funcionan o podrían funcionar y cuáles definitivamente no? El dinamismo con el que avanza la pandemia exige bajar los niveles de incertidumbre desmalezando la apabullante información disponible.

Haciendo un repaso de esas “promesas”, el diario estadounidense The New York Times hizo una sistematización exahustiva de qué tratamientos se han venido utilizando y los clasificó según distintos grupos. Están los que directamente pueden considerarse engañosos; aquellos que generaron expectativa pero enseguida se desplomaron por su ineficacia o nocividad; los que parecen tener efectos beneficiosos contra el coronavirus pero generan efectos colaterales que los vuelven «dudosos«; otros que son útiles pero insuficientes o no aplicables a todos los casos; y, por fin, los que que prometen funcionar, pero están en “veremos”, en plena investigación.

Promesas fraudulentas

Metanol, etanol y lavandina. Beber alcohol o lavandina no previene ni cura el coronavirus y puede ser sumamente peligroso para la salud, ya que se trata de sustancias tóxicas. Donald Trump aconsejó esas delirantes medidas y la OMS tuvo que aclarar que “beber estas sustancias puede provocar discapacidad o incluso la muerte”. Algunos productos de limpieza contienen metanol, etanol o lavandina y son útiles para eliminar el coronavirus de las superficies, pero nunca deben ingerirse ya que “no destruirían los virus presentes en el organismo y dañarían los tejidos y órganos internos”.

El alcohol y los desinfectantes se usan sobre las manos y otras superficies, para eliminar microorganismos como el coronavirus, pero nunca deben ingerirse.© clarin.com El alcohol y los desinfectantes se usan sobre las manos y otras superficies, para eliminar microorganismos como el coronavirus, pero nunca deben ingerirse.

Luz ultravioleta. Como se sabe de los efectos positivos de esterilizar superficies con técnicas que aprovechan los rayos ultravioleta, Trump sugirió la posibilidad de exponer el organismo a este tipo de luz para “dañar” al coronavirus. Pero es conocido el perjuicio que los rayos UV generan en la piel a través del sol: sin el uso de filtros solares, puede derivar en cáncer de piel.

Plata y secador de manos. En Argentina no fue muy conocido el caso, pero en Estados Unidos representantes de grupos evangelistas salieron a asegurar que los objetos de plata eran naturalmente antimicrobianos. La FDA (el equivalente estadounidense de la ANMAT) amenazó con iniciarles acciones legales. Otro ejemplo de prevención basado en propuestas pseudocientíficas son los secadores automáticos de manos. La OMS negó una supuesta efectividad de esos aparatos para matar el covid-19.

Mirá también: Mitos y verdades a 100 días del primer caso en el país

Tratamientos ineficaces y nocivos

Hidroxicloroquina. Algunos enfermos de coronavirus son tratados con medicación especial, en el marco de un ensayo mundial que impulsa la OMS y del que participa la Argentina: el proyecto Solidarity (Solidaridad). Básicamente son cinco líneas de tratamiento (y se sumaría una sexta), de las que al menos dos fueron descartadas. Precisamente, una de ellas es la hidroxicloroquina, un medicamento desarrollado contra la malaria, que aunque despertó grandes expectativas en la búsqueda de un tratamiento contra el coronavirus, quedó fuera de la carrera para frenar la pandemia. Incluso más allá de que los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y, de Brasil, Jair Bolsonaro, dijeran tomarlo.

Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y, de Brasil, Jair Bolsonaro. / EFE© Proporcionado por Clarín Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump y, de Brasil, Jair Bolsonaro. / EFE

La hidroxicloroquina es un medicamento que se consigue con facilidad en la Argentina y son varios los hospitales que lo utilizaron con sus pacientes de covid-19. Pero, si bien se pudo probar su eficacia para frenar la replicación del coronavirus en las células, también se difundieron (en un paper publicado en la prestigiosa revista The Lancetgraves efectos secundarios, cardíacos, que, como luego afirmó la OMS, “podrían causar la muerte”.

Lopinavir-ritonavir. Otra línea de tratamiento de “Solidarity” que no funcionó fue la que combinaba lopinavir y ritonavir, utilizada para el tratamiento de VIH. The New York Times recuerda que la OMS canceló los tratamientos de pacientes internados por coronavirus con estos fármacos a principios de julio, pero aclara que no descartaron la investigación para pacientes moderados. Sin embargo, en Argentina, ya desde fines de mayo, el Ministerio de Salud de la Nación modificó el protocolo vigente de modo de alertar que, igual que con la hidroxicloroquina, “no hay evidencia suficiente para recomendar el uso” de lopinavir-ritonavir.

Tratamientos con cuestionamientos puntuales

Favipiravir. Le dicen “Avignan”, pero el nombre genérico de este medicamento diseñado para combatir la gripe (con potencial para tratar enfermedades mortales como el ébola) es favipiravir. Hay ensayos clínicos que indican que este medicamento sería efectivo para frenar la capacidad del coronavirus a replicar su material genético. Sin embargo, hay muchas dudas en relación con los efectos secundarios, ya que están reportados severos defectos en los nacimientos relacionados con el uso de este medicamento.

Mientras se busca la ansiada vacuna contra el coronavirus, en todo el mundo se ensayan tratamientos alternativos para frenar la pandemia.© Proporcionado por Clarín Mientras se busca la ansiada vacuna contra el coronavirus, en todo el mundo se ensayan tratamientos alternativos para frenar la pandemia.

Dexametasona. El uso de corticoides para ciertas enfermedades es tan inevitable como controvertido, dados los numerosos efectos adversos que producen. En cuanto a la dexametasona, el estudio “Recovery” -coordinado desde la Universidad de Oxford- reclutó en marzo a más de 11.000 pacientes y, entre sus líneas de investigación está el uso de este esteroide. Según explicó el médico Gustavo Lopardo a Clarín a fines de junio, “el Recovery mostró que una dosis relativamente baja de dexametasona disminuía la mortalidad, en particular en los pacientes más graves (ya que disminuye el cuadro inflamatorio que produce el coronavirus), es decir, en pacientes que están en asistencia respiratoria mecánica”.

Sin embargo, por los efectos colaterales de estos medicamentos, Lopardo agregó que «dar o no corticoides siempre fue controvertido”. Lo cierto es que todavía no hay resultados científicos publicados acerca de los ensayos con este corticoide.

Tratamientos buenos… pero insuficientes

Respirador artificial. Como los pacientes con coronavirus que terminan en terapia intensiva muchas veces desarrollan neumonías severas y precisan asistencia respiratoria mecánica (ARM), se puede decir que estos aparatos, centrales para frenar las muertes que está causando la pandemia, representan una eficaz herramienta de tratamiento contra el covid, ya que de algún modo dan tiempo a que sanen los pulmones del paciente con dificultad para respirar. Desde ya, no todos los infectados con esta condición sobrevive por el solo hecho de haber sido conectado a un respirador.

Un profesional de la salud en la sala de terapia intensiva junto a paciente de coronavirus que utiliza respirador mecánico. /AFP© Proporcionado por Clarín Un profesional de la salud en la sala de terapia intensiva junto a paciente de coronavirus que utiliza respirador mecánico. /AFP

Pronación. En línea con lo anterior, The New York Times recoge una experiencia de muchos hospitales: la práctica de simplemente dar vuelta a los pacientes internados por coronavirus. Es decir, ponerlos boca abajo con el objetivo de “abrirles” los pulmones, lo que en algunos casos aparentemente evitaría la necesidad de apelar a la respiración mecánica. Este beneficio está siendo motivo de estudio de los científicos.

Anticoagulantes. Una de las novedades en medio de la pandemia fue el reconocimiento (en las autopsias) de pequeños coágulos en los pulmones. Ahora se sabe que el cuadro inflamatorio que puede generar el coronavirus, con frecuencia da lugar a que los vasos sanguíneos se recubran de diminutos coágulos sanguíneos que podrían causar, por ejemplo, un ACV, o microtrombros pulmonares que podrían generar la falsa impresión de una neumonía severa. Es por eso que hay equipos de investigación que están ensayando tratamientos con anticoagulantes.

Inhibidores de citoquinas. En Argentina se escuchó poco sobre este tema, pero entre los tratamientos con “evidencia tentativa” habría que incluir a los inhibidores que frenan las famosas “tormentas de citoquinas” verificadas en algunos pacientes graves de covid.

Hay que aclarar que las citoquinas son centrales para combatir las enfermedades en general, pero el problema se genera cuando la respuesta es “desmedida”, como se vio en algunos pacientes pediátricos que desarrollaron una suerte de shock tóxico (similar al síndrome de Kawasaki).

Los inhibidores en cuestión son de distinto tipo: algunos bloquean los mensajes celulares que intervienen en esas tormentas y otros apuntan directo a las moléculas que producen las citoquinas. Y hay una variante, el “cytosorb”, especie de cartucho que filtra en la sangre las moléculas de señalización inmunitaria (justamente, las citoquinas). Si bien varios laboratorios realizan desarrollos de este tipo, todavía no hay resultados concluyentes sobre la eficacia de estos inhibidores.

Terapia de sustitución renal. En Argentina no fue noticia, pero The New York Times reporta que en Estados Unidos, una de cada cinco personas con covid-19 en terapia intensiva padece algún tipo de lesión renal aguda, como si el virus hubiera infectado las células renales o la propia tormenta de citoquinas (como respuesta inmune del organismo al virus) agrediera los riñones. Por eso, las autoridades sanitarias de ese país recomiendan filtrar las toxinas de la sangre con terapias de sustitución renal, como la diálisis.

Mirá también: Coronavirus y plasma: mitos, verdades e historias de superdonantes

Los tratamientos que esperanzan

Interferón. La cuarta línea del proyecto Solidarity consistía en un tratamiento con lopinavir-ritonavir más una molécula conocida como “interferón”. Descartadas las dos primeras drogas, se sigue testeando con inyecciones de interferones en algunos pacientes, bajo la premisa de que esas moléculas (según testeos en ratones) generan una reacción en nuestras células, de modo que incitan al sistema inmune a atacar a los virus. De hecho, los interferones son habituales en ciertos trastornos inmunológicos como la esclerosis múltiple.

La conclusión de los expertos, hasta ahora, es que los interferones podrían ser útiles para que el organismo combata el covid-19, pero también para evitar que personas sanas contraigan la infección.

Remdesivir. Acá está en estudio, pero la quinta línea del proyecto Solidarity es considerada “efectiva” en Estados Unidos y en Europa, donde las autoridades sanitarias ya la aprobaron. El antiviral remdesivir reduciría los tiempos de internación de pacientes de coronavirus, de 15 a 11 días. Sin embargo, el uso de este antiviral es todavía incipiente en el país, por lo que no hay resultados que reporten una efectividad concreta. Según explicó Lopardo a Clarín, la OMS incluirá un “enmienda” en el proyecto Solidarity, en la cual incluirían una sexta línea de tratamiento que “combinará remdesivir con interferón”.

Plasma de convaleciente. En estos días hay mucha expectativa en la adecuación del sistema inmunológico de los pacientes de coronavirus a través del uso de plasma tomado de pacientes que ya tuvieron la infección, por su riqueza en anticuerpos. Aunque no está probada la eficacia, los resultados obtenidos son alentadores y por eso en varias jurisdicciones del país se aprobaron protocolos para reclutar donantes y administrar plasma a los pacientes, especialmente aquellos en estado crítico, aunque hay médicos que promueven su uso en los más leves.

Pero hay que remarcar que el uso de plasma de convaleciente no es todavía un “tratamiento” sino un ensayo en fase experimental, por lo que el paciente (o sus familiares) deben dar consentimiento para participar.

Anticuerpos monoclonales. Ligado a lo anterior, se sabe que el plasma de pacientes que tuvieron coronavirus tiene distintos anticuerpos, y no todos son igualmente útiles para combatir el virus. Según reportó The New York Times, distintos equipos de investigación están haciendo copias sintéticas de aquellas moléculas más potentes, para luego inyectarlas a los pacientes. Uno de los anticuerpos monoclonales que se baraja es el REGN-COV2, pero son ensayos en plena fase experimental.

ACE-2 recombinante. El virus es fácilmente transmisible porque las proteínas espigadas en su superficie se unen de manera muy eficiente a la “enzima convertidora de angiotensina 2”, o ACE2, ubicada en la superficie de las células humanas. Bloquear ese efectivo ataque abriría una puerta para frenar la infección por covid-19. De hecho, existen ensayos clínicos que investigan el uso de ACE2 humano recombinante para actuar como “señuelo”, de modo de deshabilitar el mecanismo por el que el SARS-CoV-2 entra en las células. Pero aunque algunos confían en esta vía de investigación, todavía no se hicieron testeos en humanos.

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