Mientras miles de familias mendocinas cuentan monedas para llegar a fin de mes, mientras jubilados tienen miedo de prender la estufa y mientras padres hacen malabares para pagar el gas, en el Congreso hubo legisladores de Mendoza que decidieron darle la espalda al pueblo. Los mismos que en campaña hablan de “defender Mendoza”, “cuidar el interior” y “estar cerca de la gente”, levantaron la mano para avanzar contra la Ley de Zona Fría, el financiamiento universitario, discapacidad y educación pública.
Los legisladores alineados con el gobernador Alfredo Cornejo que votaron a favor de estas medidas fueron Pamela Verasay, Lisandro Nieri, Luis Petri, Álvaro Martínez, Facundo Correa Llano, Julieta Mestral Asensio, Mercedes Llano, Rodolfo Suárez y Mariana Juri.
En cambio, quienes votaron en contra y acompañaron la defensa de la universidad pública, discapacidad y la Ley de Zona Fría fueron Emir Félix, Lourdes Arrieta y Anabel Fernández Sagasti. El diputado Martín Aveiro no se encontraba presente al momento de la votación.
Porque cuando se toca la Ley de Zona Fría no se habla solamente de política, se habla de familias que no pueden pagar la calefacción, de trabajadores que cobran lo mismo pero viven cada vez peor y de jubilados que tienen que elegir entre comprar remedios o prender una estufa. Y mientras eso pasa, algunos dirigentes mendocinos siguen jugando a la interna política y tratando de distraer a la gente con peleas entre municipios y departamentos.
Ahora quieren instalar conflictos con San Rafael y General Alvear buscando correr el eje de discusión y responsabilizar a otros, pero hay algo que no pueden esconder: si hoy el gas golpea más fuerte el bolsillo de los mendocinos es porque los propios legisladores del gobernador votaron medidas que perjudican directamente a Mendoza.
Mucho discurso, mucho acting para las cámaras y mucho relato de defensa del sur, pero cuando Mendoza necesitó representantes que defendieran de verdad al pueblo, varios eligieron arrodillarse ante Buenos Aires antes que cuidar a su gente. Y eso tiene consecuencias, porque las decisiones que toman en el Congreso después llegan a cada casa en forma de tarifazos, recortes y pérdida de derechos.
La boleta de gas no aumenta sola. Hay nombres y apellidos detrás de cada voto.










WhatsApp us