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“Reforma Laboral o Privilegios: 127 Diputados Ausentes, Dietas Elevadas y la Vergüenza del Congreso Frente al Pueblo”

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127 Diputados Ausentes, Reforma Laboral Aprobada: Privilegios y Complicidad en el Congreso

De 257 diputados nacionales, apenas 135 votaron a favor y 115 en contra del proyecto de reforma laboral. Esto deja al descubierto quiénes colaboraron con el Gobierno para garantizar el quórum, y, al mismo tiempo, evidencia la abismal irresponsabilidad de casi la mitad de la Cámara, que no cumple con su obligación más básica: estar presentes y representar al pueblo que los eligió.

La ausencia masiva de 127 diputados no es un descuido menor ni un error administrativo: es un acto de complicidad con el privilegio, la negligencia y la falta de ética política. Mientras millones de argentinos trabajan, pagan impuestos y sostienen al Estado, estos legisladores cobran dietas elevadas, mantienen estructuras de asesores y aseguran jubilaciones millonarias sin mover un dedo. Esto no es política: es un insulto a la ciudadanía, una traición al mandato popular y una vergüenza nacional.

El triunfo del Gobierno en la votación, gracias a sectores que facilitaron el quórum, deja en evidencia la realidad: la política argentina funciona muchas veces al margen del pueblo que dice representar. Y mientras se celebran “victorias legislativas”, el público observa indignado cómo se sostienen privilegios que no se justifican y se ignoran necesidades urgentes de educación, salud y empleo.

Esta situación refleja algo más profundo: un Congreso que premia la ausencia y castiga la ética, donde cumplir con lo elemental —presentarse a trabajar, debatir y votar— parece opcional para quienes disfrutan de privilegios heredados del sistema. No es un tema de partidos ni de colores: es un tema de responsabilidad, compromiso y respeto por la democracia.

Si los legisladores ausentes tuvieran un mínimo de decoro y vergüenza, hoy mismo presentarían su renuncia. Pero mientras no exista una presión real de la ciudadanía, seguirán cobrando sueldos, dietas y jubilaciones a costa del pueblo, consolidando un sistema donde la irresponsabilidad se premia y la ética se ignora.

La reforma laboral, más allá del contenido del proyecto, pone de manifiesto una pregunta central: ¿representan realmente al pueblo quienes deben legislar o representan sus propios privilegios? La respuesta está en la ausencia masiva de casi la mitad del Congreso y en los beneficios que siguen recibiendo sin rendir cuentas.

Hoy, más que nunca, la sociedad exige responsabilidad, presencia y rendición de cuentas. Los cargos públicos no son privilegios, son obligaciones con quienes los eligieron. Y quienes no cumplen con lo mínimo exigible —estar presentes y participar del proceso legislativo— deben ser señalados, cuestionados y reemplazados.

Porque la democracia no se defiende con discursos vacíos ni con privilegios heredados: se defiende con trabajo, compromiso y respeto por el mandato popular. Y hoy, claramente, muchos diputados han perdido toda legitimidad moral para seguir en sus cargos.

127 diputados ausentes, privilegios intactos y un Congreso que se aleja de la ciudadanía: esto no es política, es una vergüenza.

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