El senador sanrafaelino Mauricio Sat advirtió sobre la crítica situación que atraviesa el sector vitivinícola y productivo de Mendoza y exigió al Gobierno provincial medidas urgentes para evitar un deterioro mayor. Señaló la ausencia de políticas activas, el exceso de stock vínico y la falta de financiamiento como síntomas de una crisis que —según afirmó— “no se va a resolver sola”.
Uno de los ejes centrales de su planteo es la necesidad de reactivar de manera inmediata el acuerdo interprovincial entre Mendoza y San Juan, considerado una herramienta clave para regular el mercado. Sat recordó que ambas provincias concentran cerca del 95% de la producción nacional y sostuvo que “definir un mayor porcentaje de uva destinado a mosto es una herramienta histórica para retirar volumen del circuito del vino, estabilizar precios y amortiguar la caída del consumo”.
El legislador también cuestionó que el Banco de Vino de Mendoza, creado por ley en 2020 para equilibrar la cadena y sostener el ingreso de los productores, continúe sin funcionar. “Tenemos una herramienta institucional que hoy está paralizada”, señaló, y reclamó un informe oficial sobre su estado, al considerar que su inacción agrava el desorden del mercado.
Sat puso el foco además en la falta de financiamiento para la cosecha y el acarreo, una etapa clave del proceso productivo. Recordó que históricamente existieron líneas de crédito específicas para afrontar estos costos y advirtió que su ausencia pone en riesgo la cosecha, genera ventas forzadas y afecta especialmente a pequeños y medianos productores.
Las críticas más duras estuvieron dirigidas al ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, a quien acusó de estar “desconectado de la realidad” y de no haber convocado a una mesa de diálogo con los distintos actores de la cadena. “Mendoza siempre tuvo política vitivinícola; hoy no se la ve, y eso hay que corregirlo urgente”, afirmó, cuestionando además la retirada del Estado “en un contexto que exige conducción política”.
Finalmente, el senador planteó la necesidad de avanzar en la reconversión productiva de algunos varietales y advirtió que sin planificación, diálogo y decisiones políticas a corto y mediano plazo, la vitivinicultura mendocina seguirá perdiendo competitividad y previsibilidad.










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