De quedar sancionada por el Senado, la reforma laboral libertaria implica una serie de cambios severos que el trabajador deberá afrontar en su vida cotidiana y la de su familia. Entre los principales están:

La reforma implica reducciones salariales.
Con el nuevo régimen legal, las patronales podrán pagar los salarios en dinero, en moneda local o extranjera, pero también en especie o alimentos, según decida.
Además se elimina la referencia general de los arreglos salarias por rama de industria o rama: con la reforma laboral que se trata en el Congreso cada empleador podrá fijar su propio salario mínimo, el básico y establecer condiciones particulares de contratación.
Se elimina el concepto de horas extras con las que habitualmente el trabajador busca engrosar sus ingresos: los excedentes horarios pasarán a un “banco de horas” donde el tiempo extra trabajado a pedido del empleador será compensado posteriormente con jornadas reducidas o francos.
Con el proyecto libertario los empleadores ya no estarán obligados a otorgar el descanso anual en la temporada de octubre a abril, como ocurre en la actualidad, sino en cualquier periodo del año.
Además quedarán habilitados a fraccionar las vacaciones a lo largo del año, con una fración mínima de siete días. Por ejemplo, un trabajador con tres semanas de descanso podrá “disfrutar” de una semana en verano, otra en invierno y otra en otoño, si así lo dispone el empleador.
Las indemnizaciones por despido se reducirán con respecto a lo establecido por la normativa actual, ya que para su cálculo no tendrán en cuenta pago no mensuales como el aguinaldo, las vacaciones o los premios.
Por otro lado, el proyecto establece que la sola percepción de la indemnización “importa la extinción definitiva de cualquier reclamo judicial o extrajudicial vinculado al despido, incluidos los de naturaleza civil, contractual o extracontractual, no pudiendo promoverse acciones por fuera del régimen especial establecido en esta ley”.
Hacer un paro será prácticamente imposible en la mayoría de los sectores económicos, ya que la ley exige garantizar una guardia operativa obligatoria de entre el 50% y el 75% del personal durante la protesta, de acuerdo a la rama de la empresa.
De sancionarse en el Congreso, la norma eliminará el trabajo a distancia o home office, al dejar sin efecto la Ley de Teletrabajo (N°27.555) desde el 1 de enero del próximo año.










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