Cursó estudios secundarios en la Técnica de San Martín, de la cual salió con el título de Maestro Mayor de Obras. Pero la música era su pasión y para lo que ya desde niño había mostrado virtudes.
Por eso estudió luego la carrera musical, para acrecentar sus dotes. O más bien, “para revalidar el talento que ya tenía”, como dijo su colega y amigo Marcelo Fernández Mosri. Así, se recibió de licenciado en Música en la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo.
Puebla: el músico total
Puebla destacaba como guitarrista, claro, pero era también arreglador, compositor y productor musical, además de docente universitario. Participó de la grabación de incontables trabajos discográficos, tanto en su faceta de solista como de integrante de diversos grupos y como guitarrista invitado. Fue integrante de Puebla-Matta (el dúo folclórico que formó con quien fue su pareja, Mariana Matta), pero luego incursionó en el jazz, lo que abrió los caminos de su musicalidad. Folclore, tango, jazz y bossa nova (que fue también su influencia) eran ámbitos en los que se manejaba como pez en el agua, especialmente en sus trabajos como solista.
Tanta era su capacidad, que desarrolló técnicas especiales en la interpretación tanto de la guitarra de seis como de ocho cuerdas, así como del bajo de cinco y seis cuerdas.
Puebla fue convocado muchas veces por artistas y grupos de renombre, como Opus 4, Markama, Luis Salinas, Chango Farías Gómez, Raúl Barboza, Beto Caletti, Sizao Machado (Brasil), Paulo Braga (Brasil), Eduardo Neves (Brasil), entre otros.
Cuando Oscar Puebla grabó para Mercedes Sosa
Todos fueron trabajos muy destacados, sin embargo, tal vez uno de sus más importantes aportes fue el que realizó para Corazón libre (2005), disco de Mercedes Sosa que ganó Grammy. Allí interpretó nada menos que la Tonada de otoño En la grabación de ese disco, Puebla fue uno de los guitarristas, junto a Alberto Rojo, Eduardo Falú o Luis Salinas: con ese nivel de artistas se codeaba el mendocino.
Su gran capacidad lo llevó a realizar giras por diferentes países de Latinoamérica, como Brasil, Chile, Cuba y Panamá, pero también por Canadá, Estados Unidos y Europa. En esos viajes no sólo se presentó en diversos espectáculos como músico, sino que también dictó cursos, seminarios, clases maestras y talleres.
Además de todo esto, Oscar también fue director musical de la Fiesta Nacional de la Vendimia de 2010. De 2008 a 2014 organizó, además, el festival Mendoza en Bossa. Se había convertido en amante de la música brasileña, así que en 2011 creó también la Fundación Aquarela de Cultura Brasilera, para difundirla en su tierra.
Hace poco había grabado un disco fantástico, titulado Torbellino, que bien puede servir como condensación de su talento. A través del poder de su guitarra, Puebla pasa por diversos temas de jazz, interpreta algunas composiciones propias (como la que le da nombre al disco) y se permite versiones en guitarra de partituras como la de Cinema Paradiso.
Le sobreviven su padre, un hermano y su hijo Vito, fruto de su relación con la concertista de piano Bárbara Buono. Los Andes