El Gobierno nacional dispuso una nueva reestructuración en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) que implica la eliminación de una amplia serie de servicios técnicos vinculados al control de alimentos y bebidas, entre otros rubros.
La decisión forma parte del proceso de ajuste y reorganización del organismo y genera preocupación en sectores industriales, científicos y sindicales.
La resolución del INTI establece el cese de más de 900 prestaciones técnicas, entre ellas:
Con esta medida, gran parte de los controles pasarán a depender del sector privado o de esquemas contractuales específicos.
Hasta ahora, el INTI funcionaba como una instancia de verificación independiente sobre calidad y seguridad de productos alimenticios.
Con la nueva disposición, esos controles continuarán solo en casos con convenios vigentes, pero se interrumpirán una vez vencidos los acuerdos actuales. También se incluyen servicios utilizados por empresas para testeo de productos antes de su comercialización.
Según datos del sector, el INTI ya atravesó una reducción de personal cercana a los 700 trabajadores desde el inicio de la actual gestión.
Además, se reporta:
Actualmente, la planta del organismo ronda los 2300 trabajadores.
La decisión fue cuestionada por sectores de la oposición y trabajadores del organismo, que advierten un proceso de desarticulación del INTI.
Desde ese espacio sostienen que el recorte afecta la capacidad del Estado para asistir a la industria y garantizar controles de calidad.
La reestructuración del INTI se enmarca en una política más amplia de ajuste del Estado, que incluye la revisión de organismos técnicos y la reducción de prestaciones consideradas no esenciales.










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