El ciclo de Marcelo Gallardo al frente de River Plate llegó a su fin. Tras la derrota 1-0 ante Vélez Sarsfield, el entrenador tomó la decisión de dar un paso al costado luego de una racha negativa que se profundizó en las últimas semanas. El propio DT dialogó con el presidente Stefano Di Carlo y allí se concretó la desvinculación.
Gallardo, máximo símbolo de la institución en el siglo XXI, se despedirá oficialmente este jueves 26 cuando River reciba a Banfield en el estadio Más Monumental, por la séptima fecha del Torneo Apertura.
La salida de Marcelo Gallardo se precipitó tras una serie de resultados adversos. Con la caída ante Vélez, el equipo acumuló 12 derrotas en los últimos 20 encuentros, un registro inusual para un ciclo que supo estar marcado por títulos y protagonismo internacional.
El domingo, tras el partido, Gallardo suspendió la conferencia de prensa y optó por el silencio. Este lunes se tomó varias horas para reflexionar, primero en soledad y luego junto a su entorno más cercano. Finalmente, por la tarde, mantuvo una reunión con Di Carlo en la que ambas partes coincidieron en que lo mejor era cerrar el vínculo.
La decisión no sorprendió del todo en el mundo riverplatense. El desgaste futbolístico y emocional era evidente, y el equipo no lograba encontrar regularidad ni respuestas dentro del campo.
Gallardo había regresado a River en agosto de 2024, tras la salida de Martín Demichelis, quien dejó el cargo para continuar su carrera en México.
Su retorno generó una enorme expectativa entre los hinchas, que soñaban con revivir la etapa más gloriosa del club. Sin embargo, en este segundo ciclo no logró repetir el impacto de su primera etapa.
En casi dos años, River no consiguió títulos y solo disputó una final: la Supercopa Internacional frente a Talleres, que terminó en derrota por penales.
En este segundo ciclo, Gallardo dirigió 85 partidos, con el siguiente balance:
Si bien los números no son catastróficos, sí estuvieron por debajo de la vara histórica que él mismo había establecido durante su primera etapa.
Además, el equipo no logró clasificarse a la edición 2026 de la Copa Libertadores, uno de los principales objetivos institucionales.
La Copa Libertadores volvió a ser una cuenta pendiente. River participó en dos ediciones durante este ciclo y quedó eliminado ante Atlético Mineiro y Palmeiras.
La imposibilidad de competir hasta instancias decisivas, sumada a la falta de clasificación para la próxima edición, terminó de marcar el declive deportivo del equipo.
Uno de los aspectos que más golpeó fue la pérdida de fortaleza como local. Tras una discreta actuación en el Mundial de Clubes, River sufrió caídas inesperadas en casa ante rivales considerados accesibles como:
Estos resultados erosionaron la confianza del plantel y la paciencia de los hinchas.
Otro factor clave fue la fuerte inversión realizada para conformar el plantel. River destinó cerca de 100 millones de dólares en refuerzos solicitados por el entrenador, pero el rendimiento colectivo no estuvo a la altura de esa apuesta económica.
La falta de títulos y de protagonismo internacional, sumada al gasto realizado, generó un clima de presión creciente en el entorno dirigencial.
El jueves 26 será el último partido de Gallardo como entrenador de River. El duelo ante Banfield en el Más Monumental promete ser emotivo, con un reconocimiento masivo a quien marcó una era en la historia reciente del club.
Más allá del cierre irregular de este segundo ciclo, el legado del “Muñeco” permanece intacto en la memoria colectiva de los hinchas.










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