La mayor oleada de bombardeos contra Hezbolá golpeó Beirut y otras regiones, en medio de un frágil alto el fuego con Irán que no incluye al territorio libanés.
Una nueva escalada de violencia sacudió al Líbano este miércoles, luego de que las fuerzas israelíes lanzaran la mayor ofensiva aérea desde el inicio del conflicto contra objetivos vinculados a Hezbolá. El saldo preliminar dejó al menos 112 muertos y 837 heridos, según datos oficiales del Ministerio de Salud libanés.

El operativo fue ejecutado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que confirmaron ataques en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país. Antes de los bombardeos, se emitieron advertencias de evacuación en zonas densamente pobladas, especialmente en los suburbios del sur de la capital.
Desde el gobierno israelí, el ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que la ofensiva apuntó contra “cientos de operativos de Hezbolá”, en el marco de una estrategia que busca debilitar la estructura del grupo respaldado por Irán.

Imágenes difundidas tras los ataques muestran edificios destruidos, vehículos aplastados y columnas de humo elevándose sobre distintos puntos urbanos. De acuerdo con el propio ejército israelí, en la jornada fueron alcanzados 100 centros de mando y bases militares de Hezbolá, lo que marca la magnitud del operativo.
Pese a que horas antes había entrado en vigor un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, la Casa Blanca dejó en claro que Líbano no forma parte de ese acuerdo. La vocera Karoline Leavitt señaló que esta condición fue comunicada a todas las partes.

Además, se indicó que el primer ministro Benjamin Netanyahu respalda el entendimiento con Washington, aunque mantendrá las operaciones militares en territorio libanés.
Desde la ONU, el alto comisionado de Derechos Humanos, Volker Türk, condenó la ofensiva al calificarla como “sencillamente horrible”. También advirtió que la magnitud de la violencia pone en riesgo cualquier intento de sostener la paz en la región.

Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) lanzó una advertencia directa: si los ataques continúan, habrá una respuesta contundente. El organismo acusó a Israel de llevar adelante una “brutal masacre” pocas horas después del acuerdo con Teherán.
En la misma línea, una milicia iraquí aliada de Irán amenazó con retomar acciones contra Israel. Su líder, Akram al-Kaabi, denunció una supuesta violación de compromisos internacionales y afirmó que “Israel lamentará esta traición”, en un mensaje que suma tensión a un escenario ya extremadamente volátil.










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