En el corazón del Valle, entre escrituras que cambian de manos sin ruido, personajes que emergen cuando nadie los espera y construcciones que se levantan sin explicación, comienza a dibujarse una trama que inquieta a productores, profesionales y familias tradicionales.
Durante los últimos meses, una red de historias casi calcadas fue instalándose en conversaciones privadas, chats de WhatsApp y sobremesas del Valle de Uco.
No hay nombres públicos, no hay titulares oficiales, pero sí hay preguntas que se repiten con obstinada frecuencia en el departamento de Tunuyán. Productores, comerciantes, empresarios y familias tradicionales coinciden en un mismo murmullo: “Fijate quién está quedándose con las tierras de…”; “siempre aparecen los mismos…”; “algo no cierra, pero nadie dice nada…”.
Diario NDI investigó durante semanas. Lo que encontramos dibuja un mapa inquietante donde política, documentos, herencias y silencios se entrelazan en una trama que el propio pueblo está comenzando a descifrar.
Un exintendente, un escribano y un patrón que se repite
Según múltiples fuentes consultadas —vecinos, profesionales, productores y registros públicos— existe un esquema de operaciones sobre tierras que parece girar siempre alrededor del mismo dúo: un abogado que ocupó la intendencia del departamento hace algunos años y un escribano de su círculo familiar directo.
En distintas oportunidades, propietarios de fincas, terrenos y parcelas acudieron al estudio notarial para “ordenar papeles”, actualizar sociedades o rectificar datos dominiales. El resultado, según varios testimonios que coinciden sin que sus protagonistas se conozcan entre sí, sería siempre similar: aparecen actas societarias reconstruidas, surgen permisos especiales difíciles de rastrear, intervienen abogados externos que aceleran trámites y, finalmente, una parte de la propiedad cambia de manos. A veces, incluso más de una parte.
Pero hay un capítulo especialmente grave en este esquema: el grupito —como se lo llama en los círculos locales— ofrece terrenos y casas con todos los servicios incluidos. El problema es que esos servicios no existen. Se trata de loteos que carecen de agua, luz y cloacas, vendidos como si contaran con infraestructura completa. Familias que invirtieron sus ahorros descubren, una vez firmados los papeles, que el terreno que compraron no tiene acceso al recurso más básico: el agua. En una región donde el agua vale tanto como la tierra misma, la maniobra resulta tan audaz como devastadora.
Uno de los elementos más llamativos de la investigación es la frecuencia con la que los registros muestran propiedades escrituradas, total o parcialmente, a nombre de familiares ligados directamente al ex intendente o al entorno del escribano.
Especialistas en derecho notarial consultados por este medio remarcan que este tipo de operaciones resulta éticamente objetable según las normas del Colegio de Escribanos de Mendoza, especialmente cuando el profesional interviniente tiene intereses directos o indirectos. No es delito en sí. Pero es una señal de alerta. Y sobre todo, una coincidencia que aparece demasiadas veces como para ignorarla.
Testaferros que llegan como turistas de día y músicos de noche
Otro elemento curioso surgió al cruzar testimonios de vecinos. Personas provenientes de otras provincias —sin relación aparente con las tierras en cuestión— habrían aparecido firmando documentos de alto valor económico. Lo insólito es que varios de ellos fueron vistos luego cantando cuecas, tonadas y chacareras en bodegas y peñas locales, e incluso participando de festivales como el de la Tonada, como si hubieran venido a hacer una changa artística además de cumplir con trámites millonarios.
Un productor de la zona lo resumió sin vueltas: “No sé si son músicos, testaferros o las dos cosas… pero siempre aparecen cuando hay que firmar algo importante”.
Un nombre extranjero, una propiedad valiosa y una historia sin respuestas
Entre los casos más comentados está el de un ciudadano europeo que adquirió alrededor de quince hectáreas en el distrito de Las Pintadas. ¿A qué escribanía recurrió? A la misma de siempre.
Según fuentes cercanas al proceso, se le recomendó escriturar a nombre de terceras personas “para evitar inconvenientes administrativos”. Tiempo después, el extranjero falleció en un accidente automovilístico. La investigación oficial fue breve, llamativamente breve, según quienes siguieron el caso de cerca.
El destino final de la propiedad y los documentos asociados quedó envuelto en un silencio que hoy genera más preguntas que certezas.
La estafa piramidal que encendió nuevas alarmas
Un episodio reciente volvió a poner cierto apellido en boca de todos: una estafa piramidal que dejó decenas de damnificados en la región. Entre los involucrados en la causa aparece el cuñado del escribano.
Según versiones que circulan en ámbitos empresariales, parte del dinero nunca recuperado habría terminado en una bodega en construcción en Los Chacayes, vinculada a una familia de viñateros tradicional. No hay pruebas concluyentes, solo coincidencias. Pero el pueblo ya empezó a unir los puntos.
Poder político, poder económico… y una pregunta incómoda
Diversas fuentes de distintos sectores —incluyendo funcionarios retirados, empresarios rurales y profesionales del derecho— aseguran que en la trama también figuran nombres pesados del departamento: personas con influencia política, capacidad económica y vínculos históricos con decisiones clave sobre tierras.
La pregunta que surge es inevitable: ¿por qué tantas operaciones dudosas siguen sin ser investigadas a fondo?
Hasta ahora no hubo auditorías profundas, no hubo revisiones notariales visibles, no hubo citaciones públicas significativas, ni respuestas oficiales que expliquen el patrón. Una frase que circula entre abogados locales resume el clima: “Alguien está dejando que esto pase… o prefiriendo no verlo”.
¿Quiénes son los verdaderos dueños del valle?
Las redes sociales ya desbordan de sospechas, especulaciones y teorías. Los apellidos empiezan a circular sin que nadie se atreva a escribirlos. Las coincidencias se multiplican. Los silencios también.
Y el lector —sí, vos que estás leyendo— ya está jugando a unir las piezas.
Porque en los pueblos chicos las preguntas viajan más rápido que las respuestas. Y cuando muchas personas empiezan a ver el mismo patrón, lo que antes era murmullo se convierte en clamor.
Este medio seguirá investigando.
Las tierras hablan. Los documentos también. Y el Valle merece respuestas.
Fuente:diariondi









