La preocupación crece en El Nihuil. Vecinos, comerciantes y prestadores turísticos exigen respuestas urgentes al Departamento General de Irrigación ante la drástica bajante del lago, que hoy se encuentra a apenas 30 centímetros de su cota mínima y, según denuncian, en un estado de abandono alarmante.
La situación impacta de lleno en el corazón económico del distrito: el turismo. El Nihuil vive en gran medida de la actividad turística y la postal actual dista mucho de la imagen habitual del espejo de agua. Playas extendidas, embarcaciones varadas y un paisaje seco generan desazón entre quienes dependen de la temporada de verano para sostener sus ingresos durante el año.
Desde la Unión Vecinal aseguran que no recuerdan una caída tan abrupta en décadas. “En diciembre estaba casi al máximo y el 15 de enero estaba seco”, expresaron con preocupación, marcando la velocidad con la que descendió el nivel del agua.
El impacto no es solo económico. También advierten consecuencias ambientales y complicaciones en el suministro de agua potable, lo que agrava aún más el escenario para residentes y visitantes.
Comerciantes del lugar hablan de una temporada prácticamente perdida. Señalan que muchos turistas llegan, se encuentran con el lago en estas condiciones y deciden retirarse. Esto se traduce en menos reservas, menos consumo y menos trabajo para el distrito.
Mientras tanto, crece el reclamo para que Irrigación brinde explicaciones claras y adopte medidas concretas que permitan recuperar el nivel del embalse o, al menos, establecer un plan que otorgue previsibilidad a la comunidad.
El Nihuil, uno de los principales destinos turísticos del sur mendocino, atraviesa así uno de los momentos más críticos de los últimos años, con un futuro inmediato que genera más incertidumbre que certezas.


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