Adorni, Bullrich y la parálisis: el Gobierno no logra salir del “empantanamiento”
El Gobierno nacional intentó volver a instalar su agenda de gestión, pero el escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvió a imponerse en la escena política y mediática.
La propia Patricia Bullrich había advertido que la administración quedó “empantanada” por la situación que rodea al funcionario, y la conferencia de prensa realizada este viernes terminó reflejando justamente eso: un intento fallido de recuperar la iniciativa política.
Adorni encabezó la presentación junto a los ministros Luis Caputo y Alejandra Monteoliva. Leyó un comunicado, evitó responder preguntas y cedió luego la palabra a los funcionarios para abordar temas económicos y de seguridad. La estrategia oficial apuntó a impedir que las sospechas de corrupción vuelvan a dominar la conferencia, especialmente tras las revelaciones judiciales que complicaron aún más al jefe de Gabinete.
Entre ellas aparece el testimonio de un contratista que declaró ante la Justicia que Adorni habría pagado 245 mil dólares en negro por remodelaciones en una propiedad ubicada en un country privado.
El Gobierno buscó así dejar atrás el escándalo y reinstalar temas como el denominado “super RIGI” y anuncios vinculados a seguridad y narcotráfico. Sin embargo, las preguntas de los periodistas volvieron una y otra vez sobre el patrimonio del funcionario, las sospechas de enriquecimiento ilícito y el impacto político que el caso genera dentro y fuera del oficialismo.
El analista político Facundo Nejamkis comparó la situación del Gobierno con “una camioneta que patina en el barro”, una metáfora que resume el momento político que atraviesa la Casa Rosada desde hace más de dos meses.
Incluso cuando Caputo intentó centrar la discusión en economía e inversiones, las consultas derivaron nuevamente hacia el denominado “Adornigate”. Algunos periodistas plantearon que empresarios ya hablan de “riesgo Adorni” y no de “riesgo kuka” para explicar el estancamiento del riesgo país y la incertidumbre política.
También trascendió que, durante reuniones con representantes de la Unión Europea, empresarios habrían respaldado el pedido de Bullrich para que Adorni presente de inmediato su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción y así intente despejar sospechas. Sin embargo, el jefe de Gabinete dejó trascender que no acelerará esa presentación.
La tensión obligó incluso a que el propio Adorni interrumpiera la conferencia para exigir que las preguntas se limitaran a los anuncios oficiales.
Pese a los intentos del Gobierno por cambiar el eje de la discusión pública, el caso sigue condicionando la agenda política y generando ruido dentro del oficialismo. Mientras tanto, Javier Milei continúa sosteniendo a su jefe de Gabinete, aun cuando el escándalo parece seguir profundizando la parálisis política que ya reconocen incluso sectores cercanos al Gobierno.










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