domingo, septiembre 25, 2022

Las dudas y problemas de los directores para volver a clases presenciales

Desde la plata para comprar lavandina, hasta los alumnos que priorizarán para asistir a las escuelas. En febrero se reincorporan y ya analizan cómo resolver las diversas situaciones.

A poco más de un mes para el inicio del ciclo lectivo, supervisores y directores de escuelas se enfrentan a una serie de problemas a resolver para garantizar el regreso a las clases presenciales en Mendoza. Se trata de cuestiones que pasan por lo estructural, como la conexión a internet, así como también de infraestructura, considerando que los protocolos marcan la necesidad del distanciamiento social y una buena ventilación.

Los supervisores vuelven a la acción el 2 de febrero, mientras que los directores estarán en las escuelas dos días después. Los docentes, el 8 y el 17 los alumnos que tienen que recuperar materias. Hasta el momento, la Dirección General de Escuelas (DGE) no ha enviado ninguna circular explicando las disposiciones y ha respetado el receso de verano. La mayoría de los consultados por El Sol está en un mar de dudas, describió planteos comunes a todas las escuelas y complicaciones propias del establecimiento que conducen.

El titular de la DGE, José Thomas, ha puesto la pelota en la cancha de los directores. Y por primera vez el sistema se enfrenta a un problema inédito para el que no está preparado. Por ejemplo, hay edificios escolares que tienen más de 100 años y sistemas de ventilación que no ayudan a la circulación del aire.

Por eso, las autoridades tienen un mes, hasta el 1 de marzo, para idear alternativas a las diversas situaciones que afrontarán cuando una parte de los estudiantes vuelvan a las aulas y otros se mantengan en el sistema virtual.

 

Fondo fijo 

 

Cada escuela tiene una caja chica para el mantenimiento, que depende de la matrícula -la cantidad de alumnos inscriptos-. En tiempos normales, ese fondo resulta insuficiente.

Una de las directoras consultadas reflejó esa incertidumbre: «No sabemos con qué recursos contamos. Sirve para los gastos de limpieza y nunca alcanza, por lo que siempre se termina cubriendo por cooperadora».

De acuerdo con los diferentes relatos, entre abril y octubre -meses duros de la cuarentena-, el gobierno escolar no depositó esta plata que, en algunos casos, apenas superan los mil pesos en momentos en que la inflación encarece los costos de insumos como la lavandina, el jabón o el alcohol en gel, vitales contra el coronavirus. Esa dinero tampoco llegó en diciembre, recalcaron.

Para compensar, en 2020 la Nación envió un fondo de hasta 40.000 pesos a las escuelas mendocinas que permitió adquirir desde termómetros hasta productos de limpieza.

 

 

Sistema bimodal

 

Entre las pocas certezas que se ha dado hasta ahora en materia de anuncios, es que una parte de los alumnos asistirá a las aulas y otros seguirán de manera remota. Este sistema dispara más de una pregunta: ¿qué alumnos asistirán a la escuela y cuáles otros lo harán desde casa? Thomas ya adelantó que los docentes deben estar preparados para dar en las dos modalidades. Pero en las escuelas se interrogan cómo harán para repartirse. ¿La clase a distancia será a la misma hora que la presencial o los docentes tendrán que sumar más horas?

El año pasado, la pandemia enfrentó a trabajadores y familias a un problema sustancial. Muchos no tenían computadoras para dar una clase por videollamada, así que tuvieron que salir a tomar créditos para adquirir los recursos tecnológicos. Hubo escuelas que prestaron las computadoras, pero la cuestión no terminaba de resolverse ahí.

«Trabajamos desde las 8 hasta las 0. Los docentes hacían videollamadas entre las 17 a las 18, porque era la hora en casa que estaban los teléfonos. Tuvimos bastantes problemas. A varios docentes les pasamos las netbooks, pero tenían problemas de conectividad», confió una directora de una escuela del centro de Godoy Cruz.

 

 

El ministro de la Nación, Nicolás Trotta, ya señaló que habrá cuadernillos para los alumnos que no tengan ni equipos ni posibilidad de conexión a internet. Pero aún volviendo a un sistema físico, de átomos en lugar de bits, también surgen otros problemas más específicos, propios de la diversidad del sistema donde hay alumnos con diferentes posibilidades de aprendizaje.

«Los cuadernillos de Nación eran buenos, pero el problema es que había que adaptarlos porque teníamos alumnos con acompañante terapéutico, entre otros. Teníamos una variedad de situaciones en un mismo grado. Hicimos cuadernillos a alumnos puntuales con fondos que teníamos nosotros«, explicó una maestra.

 

La distancia social 

 

Es uno de los principios básicos para no contagiarse. El problema es que las escuelas mendocinas han estado colapsadas en tiempos normales. Hay aulas con más de 30 y hasta 40 alumnos, superando con creces la relación personas/metro cuadrado.

«Por el espacio físico es imposible que haya una presencialidad total. Nuestras aulas nos permiten sólo 24 chicos, pero en general las divisiones de las escuelas de Capital no bajan de 35″, indicó una directora para dar cuenta de la situación que, ahora, tendrá que cambiar por la regla de mantener una distancia de al menos dos metros. Y otra agregó: «Los grados de mi escuela por los metros cuadrados están habilitados para 20, pero hay 30, ya están por fuera de la reglamentación».

«En condiciones de arrancar en presencialidad plena es imposible, lo vamos a hablar con las familias. Todo va a depender de qué fondos tengamos. Cuando se nos acabe la lavandina o el alcohol en gel, la escuela no abriría«, adelantó una directora consultada.

En los protocolos generales aprobados por el Consejo Federal de Educación en julio pasado, se dispuso la posibilidad de las aulas burbujas. Es decir, grupos reducidos de 10 alumnos. Es una alternativa, pero más allá de eso los directores ya piensan en qué alumnos y contenidos deberán priorizar para el regreso.

«Lo que estoy pensando es darle presencialidad a los que han tenido problemas de conectividad. Los problemas de conectividad están más en los barrios y tenemos sólo 40 chicos sin internet de una matrícula que supera los 400. Serán la prioridad», adelantó un directivo.

 

 

Otra autoridad explicó que se tendrán que priorizar los contenidos básicos y atender las situaciones de alumnos que en 2020 tuvieron trayectorias débiles. «Tendremos que priorizar a estudiantes con situaciones familiares vulnerables que la han pasado muy mal y que por cuestiones de salud mental necesitan un vínculo. Y estudiantes con certificado único de discapacidad, hay que hacer un acompañamiento personalizado y el año pasado se atrasaron«, describió.

Hay escuelas con una diversidad social compleja, lo que hace que las familias se tengan que organizar de alguna manera para resolver cuestiones puntuales. Hay padres que salen de trabajar a cierta hora y sus hijos tienen que esperarlos en el establecimiento.

«El primer ciclo iría en tal horario, pero tenés que tener en cuenta la cantidad de docentes que pueden ir y la cantidad de padres que puedan llevarlos porque el 80% se traslada en el transporte público. La pregunta es qué van a hacer los papás que tienen hijos en diferentes ciclos. Y el papá sale de trabajar a las 2 de la tarde. ¿Donde dejamos a esos chicos que no los van a ir a buscar?«, se cuestionó una docente.

 

La infraestructura 

 

Uno de los logros más difundidos por los gobiernos es la construcción de escuelas, pero en rigor la mayor parte son trabajos de mantenimiento que se producen por el agotamiento de la infraestructura o por daños y robos, tal como el ocurrido a la escuela Borghi de Capital días atrás. Con la pandemia, las autoridades se las ven complicada porque afrontan déficit de años que no terminan de solucionarse y que en este nuevo contexto, se agravan.

«Mi escuela tiene, al igual que muchas de Godoy Cruz, problemas de provisión de agua desde hace años, y se dan soluciones de parche«, indicó una maestra.

Hay establecimientos que tienen más de 100 años. Las ventanas son de otra época. Para abrirlas, quedan colgando de una cadenita, lo que hace que la ventilación no sea la más adecuada y la buena circulación de aire es una de las formas de evitar los contagios.

«Es muy escasa la ventilación. Se habla de espacios abiertos, pero la galería es muy baja. Tenemos un patio espectacular, sin media sombra -porque está prohibida, es material inflamable- así que tendríamos que estar al sol», graficó un director para dar cuenta del escenario con el que cuentan.

 

Se robaron todas las tazas de los baños de la escuela

 

Otro puso como ejemplo la cantidad de sanitarios disponibles. «Tengo cuatro baños. Pensé en comprar un dispenser, pero son muy caros. Tendría que poner a cuatro docentes para que den el jabón, antes era sólo un docente. Hasta en eso hay que pensar«, consideró otro de los consultados.

Por último, habrá que atender cómo harán aquellos establecimientos donde dos escuelas distintas, de diferentes niveles, comparten el edificio. «Por lo general, en escuelas grandes que tienen edificio único, no habrá inconvenientes. Hay supervisores que tienen escuelas rurales o escuelas que comparten», reflejó una supervisora.

Por el momento, con poca información, todo parece que dependerá de la creatividad y de la buena voluntad que pongan los directivos. Esa misma supervisora agregó: «Va a depender de la capacidad de cada director para organizar, pero la van a tener más complicada las escuelas que comparten edificio porque van a tener que planificar el 2021 y, a la vez, planificar cómo van recuperar los alumnos los espacios no aprobados del 2020. Será virtual o a contraturno, evaluando con qué edificio cuentan, con qué docentes pueden asistir presencialmente. Es un trabajo de ingeniería complejo«.

EL SOL

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