viernes, agosto 19, 2022

Ganancias: ¿en qué invertir el extra por la suba del mínimo no imponible?

De aprobarse, el proyecto oficial para incrementar el piso mínimo no imponible de Ganancias podría beneficiar a 1,2 millón de trabajadores y tendrá un costo fiscal de $40.000 millones.

 

La modificación del impuesto a las Ganancias, que se debate en la Cámara de Diputados, podría beneficiará a 1,2 millón de trabajadores en actividad y tendrá un costo fiscal por $40.000 millones anuales, pero que se traducirá en «una transferencia directa al bolsillo del trabajador», de acuerdo a fuentes oficiales.

El proyecto apunta a que el trabajador activo que gana hasta $150.000 no pague el impuesto a las Ganancias. También beneficiará a los jubilados que tengan haberes inferiores a «ocho jubilaciones mínimas».

La modificación del piso no imponible será retroactiva a enero, de modo tal que en el sueldo de abril la suma de la devolución que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) hará a los trabajadores será de $10.000 millones.

En este marco, Ámbito consultó a distintos analistas bursátiles sobre opciones para invertir ese dinero extra que quedará en el bolsillo de los trabajadores, siempre que no deba destinarse al pago de deudas pendientes.

Gustavo Neffa, director de Research for Traders, señaló que “en este momento no es recomendable la compra de dólar ahorro con un cupo de u$s200 mensuales porque por los impuestos del 30% y 35% el valor final se encuentra por debajo del dólar Bolsa o MEPLa compra de dólares a través de la bolsa sería lo más barato, pero con una brecha del 65%, que puede volver a ampliarse”.

En relación al segmento de renta variable, Neffa planteó “no recomiendo acciones locales enfocadas al mercado doméstico salvo Mirgor o Tenaris quizás, sino exportadoras con baja deuda como Aluar, San Miguel o Molinos Ríos de la Plata. Pero sobre todo el inversor doméstico debería exponerse a Cedears que den cobertura frente al tipo de cambio y que diversifiquen los riesgos de una cartera. Los mismos deberían incluir alternativas para exponerse a los commodities”.

En tanto, en renta fija, el director de Research for Traders, indicó “recomiendo para dolarizarse la compra de bonos T2V1 y sobre todo TV22 que son bonos dollar linked. No recomiendo la compra de los nuevos bonos soberanos en dólares para un inversor minorista”.

Lo ideal es seguir posicionándose en bonos en pesos ajustables por inflación que posee del TX23 para adelante recién un retorno real positivo por encima de la inflación. Si pensamos que las tasas de interés pueden seguir subiendo para contener al dólar más cerca de las elecciones una alternativa válida es un bono ajustable por BADLAR como el PR15, y más arriesgado dos que existen de la provincia de Buenos Aires”, añadió.

Neffa destacó que el porcentaje de cada instrumento en una cartera ideal “depende de la volatilidad que quiera uno asumir y el perfil de riesgo del inversores. Pero apuntando a largo plazo recomiendo exponerse en renta fija más que acciones, y al menos tener 40% de renta variable. Y siempre contar con algo de liquidez a tasa libre de riesgo para poder captar oportunidades de corto plazo”.

Por su parte, Sabrina Corujo, directora de PPI, indicó a Ámbito que “en determinados niveles el apetito por dolarizarse, en el actual escenario de cierta incertidumbre, crece. En niveles de $140/$145, de hecho y si las perspectivas no se modifican, parece existir un piso, que quizás lleve a los más conservadores, a inclinarse por dolarizar parte de estos ingresos”.

Sobre acciones, Corujo planteó que “no son claramente para cualquier perfil de inversor. La volatilidad que refleja el mercado, por default la hacen recomendable sólo para aquellos que no sean adversos al riesgo. En este mismo marco, entendemos que no debe ser una inversión de horizonte de corto plazo, sino más bien de mediano/largo. Si uno mira los papeles no hay dudas que encuentra cotizaciones muy bajas (en dólares aún más), con importante descuento con respecto a acciones de Latam, pero la razón es su riesgo implícito”.

En este sentido, explicó “aquellos inversores que entiendan el escenario, comprendan la volatilidad a la que se exponen y no tengan que necesitar la liquidez de corto plazo, podría incorporar hoy acciones a la posición (ir incorporando gradualmente) pero con una participación limitada dentro de la posición total. Incluso una buena manera de diversificar el riesgo local, sería sumando Cedears que además ofrecen una cobertura cambiaria. Sobre sectores, creemos que los bancos pueden ser una opción, como algunos papeles cíclicos de buen crédito en momentos en que la economía está recuperándose o el contexto externo las pueda favorecer (commodities, ejemplo)”.

En relación a bonos en dólares, la directora planteó que “en los niveles actuales puede ser una buena opción para sumar algo a una posición (de forma puntual), pero entendiendo que no hay catalizadores de corto –o al menos, no se ven- que puedan cambiar en mucho la tendencia. No son para perfiles hoy conservadores. La parte media o larga, si se decide sumar, sería la más atractiva”.

Mientras que, en los títulos en pesos, Corujo destacó que “allí no hay riesgo de default, y pueden ser una buena opción a sumar en la cartera en parte para aquellos que se sientan cómodos manteniendo pesos. En este punto seguimos creyendo que los de CER o con ajuste Badlar (puntualmente) son opciones interesantes”.

Por último, mencionó como “una buena alternativa en especial para los minoristas que quieren ir resguardando ahorros son los Fondo Comunes de Inversión (FCI) que permiten una mayor diversificación. Creemos que es puede ser un buen instrumento, y hay FCI, por ejemplo, con objetivo CER”.

Martín Kalos, director de la consultora EPyCA, indicó que “no existe una cartera ideal pre-armada, sino que depende de los plazos, monto a invertir y destinos pero, siendo que estamos en medio de una crisis, siempre es deseable una cobertura frente al riesgo”.

Para Kalos, “en el corto plazo, todos los instrumentos nominados en dólares (atados al oficial) se presentan con una menor proyección al alza sobre todo por ser éste un año electoral, pero las brechas financieras (resultado de la operatoria CCL y MEP) podrían ampliarse cerca de las elecciones; ahí hay una oportunidad para aprovechar esa suba de los dólares bursátiles”.

En tanto, en un mediano plazo, dijo Kalos, “los bonos y acciones pueden presentarse como atractivos, sobre todo éstas últimas porque vienen golpeadas desde hace años y tienen mucho espacio para recuperar medidas en dólares; aunque se deben evaluar detenidamente cada sector porque, por citar un ejemplo, en el energético se espera una tasa de ganancias menor en los próximos años de confirmarse la política de amesetamiento de las tarifas de servicios públicos”.

El director de EPyCA planteó, por último, que “en los bonos, se debería esperar a que surgen señales positivas en relación a la consolidación a la política de emisión monetaria y el acuerdo con el FMI, y del sendero de recuperación de la economía. Pero es una apuesta arriesgada, al igual que en acciones, porque cualquier episodio de crisis puede llevar a que haya nuevas caídas en pesos y en dólares”.

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