jueves, diciembre 9, 2021

«El gobierno de Mendoza le hace el juego a las petroleras»

Desde 2010 se perforaron -al menos- 100 pozos usando fracking en todo el país. Aditivos tóxicos y carcinógenos, destrucción de ecosistemas, contaminación del aire y de los acuíferos y posible actividad sísmica son algunos de los puntos peligrosos que conlleva esta actividad. En Mendoza hay preocupación por la contaminación de las aguas.

Se denunció contaminación petrolera en los distritos Barrancas y Cruz de Piedra, en el departamento Maipú, a escasos metros del Río Mendoza. El reclamo fue presentado ante la Dirección de Saneamiento Ambiental y la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, impulsado por la Fundación Collunche, una ONG que promueve la conservación de la fauna y la flora autóctonas, y que además trabaja por el bienestar animal a través de la educación, aplicación de leyes vigentes y el accionar a partir de operativos de control, rescate y rehabilitación de animales.

Jennifer Ibarra preside la fundación. Explica que el peligro reside en las piletas a cielo abierto. Son repositorios de agua mezcladas con hidrocarburos. Quedan a la vista, sin una tapa que las cubra. Las piletas se construyen con un film muy delgado y otros elementos que -con el tiempo- se van deteriorando. Esto permite el filtrado de esas aguas hacia la tierra. Este proceso se denomina lixiviación. Esas aguas contaminan las napas freáticas superiores, generando un peligro latente para la especie humana, como también para aves y otros animales que se acercan a beber. Usualmente caen a las piletas y mueren. 

En las áreas donde se realiza extracción de hidrocarburos -en general- no están acondicionadas para proteger la flora y la fauna. Las plataformas y zonas donde se llevan a cabo tareas de extractivismo se desmontan. Las tomas aéreas muestran playones, yermos pelados, sin vegetación. Y la fauna se encuentra absolutamente desprotegida. Ibarra comenta que «a veces les conviene dejar morir a la cabra, para que les paguen por ‘cabra muerta’. Es una suerte de ‘compra de silencio’ que hacen las empresas con los productores, que son quienes conviven a diario con éstos pozos y ven lo que sucede».

Desde 2010, se perforaron al menos 100 pozos usando fracking en todo el país.

El fracking consiste en una inyección de agua, arena y productos químicos a gran presión en la parte horizontal de los pozos. Ese tramo horizontal puede tener unos mil metros de extensión, mientras que el vertical oscila entre los dos y tres kilómetros. Sumados, sería la distancia entre las terminales de Retiro y Constitución.

Los entes que autorizan la extracción de hidrocarburos son la Dirección de Protección Ambiental, a cargo de la ingeniera Miriam Skalany, y la Dirección General de Irrigación, que tiene como misión velar por el uso y el cuidado del agua, especialmente de la utilizada para riego.

El fracking se practica en Mendoza desde 2017, a partir de la resolución 813, firmada por Skalany. Sin embargo, las organizaciones denuncian que se practica de manera oculta desde 2008. Desde 2010, se perforaron al menos 100 pozos usando fracking en todo el país. Cabe señalar que la principal «riqueza» argentina está en la formación rocosa -a 3.000 metros de profundidad- de Vaca Muerta. Aditivos tóxicos y carcinógenos, destrucción de ecosistemas, contaminación del aire y de los acuíferos y posible actividad sísmica son algunos de los puntos peligrosos que conlleva esta actividad.

 

 

En este sentido, Ibarra se mostró inquieta ante la noticia del debut del agua como commodity de cotización en la bolsa de Wall Street. «Es un peligro inminente para todos. Y abarca al derecho y el acceso al agua, y al saneamiento. Es una forma de dominación. Lo grave es que se la está valuando en base a la escasez. Esto muestra que hay gente que está atenta a esta temática, a que el agua va a faltar, y que la vamos a tener que pagar más de lo que ya se está pagando. Por eso debemos seguir trabajando. Es un bien común, natural, público y un derecho».

Por su parte, Marcelo Giraud, geógrafo y miembro de la Asamblea Popular por el Agua, señala que la contaminación cercana al Río Mendoza no se produce por explotación del fracking, sino que deriva del impacto de la actividad petrolera en territorio mendocino, la cual se da usualmente en zonas alejadas de los centros urbanos, y pasa desapercibida en la vida cotidiana de la población.

«El fracking -en comparación con el extractivismo tradicional del petróleo- multiplica los riesgos de contaminación del aire, de las aguas subterráneas y de las superficiales»

Giraud remarca que «el fracking -en comparación con el extractivismo tradicional del petróleo- multiplica los riesgos de contaminación del aire, de las aguas subterráneas y de las superficiales». Y en su explicación añade: «El peligro aumenta si -aguas abajo del lugar donde se produce la contaminación- hay reservorios de agua para riego, para consumo humano, o -inclusive- un sitio Ramsar (un humedal designado como de importancia internacional) de los más importantes del oeste semi árido de Argentina, como lo es la laguna de Llancanelo, que es un área natural protegida por ley de la provincia de Mendoza y con status de protección internacional».

«Existen múltiples contaminaciones por actividades petroleras tradicionales, convencionales, desde hace más de un siglo en Mendoza. Si llegara a haber una expansión del fracking, podría resultar en algo mucho peor de lo que ya tenemos», explica el especialista.

En este sentido, Giraud profundiza que «si el agua se hubiese cargado -por ejemplo- de metales pesados porque -aguas arriba- hubiese una minera metalífera en explotación con drenaje ácido que liberara metales pesados -como por ejemplo está sucediendo en la cuenca del Río Jáchal, por la actividad de la mina Veladero, de la Barrick Gold- sería imposible sacarle esos metales pesados. Y no es sólo cianuro -profundamente venenoso y tóxico que, siendo un compuesto orgánico, con el tiempo puede llegar a eliminarse-; los metales pesados siguen estando presentes en las aguas».

Las Asambleas Mendocinas en Defensa del Agua continúan resistiendo a los problemas de contaminación. Giraud toma como ejemplo a la cuenca del AMBA del Riachuelo: «Si esa contaminación se hubiera evitado desde sus orígenes, otra sería la situación actual. No queremos llegar a tener un problema de la magnitud que tiene el Área Metropolitana de Buenos Aires con el Riachuelo. Buscamos frenar los procesos de contaminación ahora, y evitar que se agreguen otros peores».

Giraud -al igual que Ibarra- también criticó a la Dirección de Protección Ambiental del gobierno de Mendoza y al Departamento General de Irrigación. «Se hacen los distraídos. Juegan un papel cada vez más proclive a adoptar políticas que les hagan el juego a las empresas mineras y petroleras».

«Aunque declamen y hagan alarde de alguna acción o sanción en contra de las petroleras, llevan adelante políticas que los regantes están viendo con mucha preocupación. Han dado aprobaciones a proyectos de fracking en condiciones realmente vergonzosas. No nos sentimos para nada representados ni protegidos con las sucesivas gestiones de protección ambiental«, concluyó el geólogo.

Fuente: Revistacitrica

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