lunes, marzo 4, 2024

El armado del gabinete tensa el vínculo entre Milei y Macri

La relación pasó de la euforia al estancamiento. En el PRO dicen que Bullrich acordó su puesto de manera individual y con esa jugada congeló los planes del expresidente y Victoria Villarruel. El rol de la Corporación América y la creciente influencia de Schiaretti, que suma otro funcionario.

El vínculo entre Javier Milei y Mauricio Macri pasó de la euforia al estacamiento en una semana. Apenas ganó por una diferencia de 11 puntos, el presidente electo le ofrendó al exmandatario y fundador del PRO su agradecimiento eterno por los resultados obtenidos en el balotaje. También a Patricia Bullrich. En la noche del 22 de octubre la exministra de Seguridad cedió a la propuesta del magnate para respaldar a Milei después de la derrota que la dejó afuera de la competencia, pero con una cosecha de 6.000.000 de votos.

Patricia y Mauricio recompusieron su vínculo inestable para reconducir esas voluntades a favor de La Libertad Avanza pero la relación ha vuelto a resquebrajarse, al calor de la primera batalla interna que se libra en el entorno del presidente electo.

En el PRO acusan a Bullrich de cortarse sola y pactar su regreso a la cartera de Seguridad que condujo entre 2015 y 2019 sin que haya concluído la negociación general que lidera Macri para formar parte del gabinete que el economista de ultraderecha conducirá a partir del 10 de diciembre. El critero originalmente acordado, según confiaron a Tiempo fuentes cercanas a la negociación, apuntaba a un desembarco organizado del partido amarillo en distintas áreas del futuro Poder Ejecutivo.

Pero Bullrich volvió a ceder. Esta vez aceptó el ofrecimiento de volver al ministerio por fuera de la negociación que conducía su exjefe político. Lo desautorizó a partir de la propuesta que le hicieron dos futuros ministros de Milei que trabajan en combinación, pero en una contienda abierta con la vicepresidenta electa y futura titular del Senado, Victoria Villarruel.

Se trata del nominado ministro del Interior, Guillermo Francos, y del próximo jefe de Gabinete Nicolás Posse. Los dos son señalados con furia en el PRO como los negociadores que llamaron a Bullrich y le propusieron la cartera de Seguridad. Con la oferta impugnaron otro acuerdo fundacional del próximo gobierno, que le daba a Villarruel la potestad de nombrar al próximo titular de los ministerios de Seguridad y de Defensa.

Ese punto se rompió apenas Bullrich aceptó en forma individual el ofrecimiento y se desmarcó de la negociación general. Ella no aparecía al frente de Seguridad en el mapa de poder que Macri está diseñando con el apoyo de Villarruel como una aliada determinante en esta nueva etapa del pacto que sellaron el 23 de octubre en la residencia que el magnate tiene en Acasusso. La idea del expresidente consiste en definir una verdadera estructura de cogobierno con Milei a la cabeza, con figuras como el extitular del Banco Central, Federico Sturzenegger en un futuro ministerio de Modernización, su exvice Demian Reidel al frente de la autoridad monetaria (el sábado anunció en las redes que no ocuparía ese cargo)y Cristian Ritondo como presidente de la Cámara de Diputados.

Posse y Francos provienen de la Corporación América que pertence a Eduardo Eurnekian. Allí conocieron a Milei y también a Guillermo Ferraro, que conducirá el ministerio de Infraestructura y Obras Públicas. Los tres ya ejercen como ministros, aceleraron la transición y pusieron a sus equipos a allanar el camino que arrancará el 10 de diciembre. También disputan poder con Villarruel y Macri. En esa pelea sumaron a Bullrich y, según dicen dentro de la LLA, cuentan con el respaldo de Karina Milei, hermana del presidente electo, última palabra en la toma de decisiones y futura secretaria General de la Presidencia.

«Para nuestra sorpresa, Francos, Posse y Ferraro están loteando el futuro gabinete y se están peleando con Villarruel y con Macri. Por lo tanto también con Ritondo», lamentó una alta fuente de JxC sin ocultar su desazón por la decisión «inconsulta» de Bullrich.

La muestra de la tensión que se respira entre el PRO y LLA se plasmó este viernes cuando Milei ordenó desmentir la danza de aspirantes que fueron funcionarios de la era Cambiemos. El saldo fue, por ahora, un avance para los exejecutivos de Eurnekian, porque el comunicado de la Oficina del Presidente Electo de la República Argentina confirmó el ingreso al cogobierno del cordobés Osvaldo Giordano como próximo titular de la ANSeS, en desmedro de la diputada Carolina Píparo y de Horacio Marín como presidente de YPF, en un claro desaire a Javier Iguacel, ex compañero de colegio de Milei e incondicional de Macri.

Giordano fue ocho años ministro de Finanzas del tres veces gobernador mediterráneo Juan Schiaretti y Marín responde directamente a Paolo Rocca, porque hasta ahora condujo Tecpetrol, la competidora de YPF que pertenece al Grupo Techint.

En el schiarettismo aseguran que no hay ningun pacto de cogobierno y que cada uno de los nominados ministros responden a ofrecimientos individuales. Pero el método fue compartido por Bullrich y desarmó la estrategia o «gran jugada» que arma Macri para incidir al mismo tiempo en distintas áreas del Gabinete con una enorme cuota de poder que, al parecer, un sector de exCEOS y managers corporativos no le quieren entregar.

«Es una vieja pelea que viene desde la pésima relación que hay entre el Grupo América de Eurnekián y la Sociedad Macri (SOCMA), que fundó Franco y luego condujo Mauricio hasta hacerse político y recurrir a su primo Ángelo Calcaterra», analiza un exgerente que conoce los entresijos de un desdén mutuo que se cocinó antes y después de las dos presidencias de Carlos Menem.

En esa pelea, el Gringo Schiaretti, que fue funcionario de SOCMA, esta vez habría privilegiado la relación con Francos por encima de la amistad con Macri y lo puso a Giordano en una caja estratégica como es la ANSeS. Para Schiaretti, la inclusión de Giordano implica una ventana para encontrar una salida a la histórica pelea que mantiene con la Nación por la deuda del traspado de la caja jubilatoria provincial.

Hasta este sábado hizo doble carambola, porque también negoció el ingreso del exempresario del transporte público Franco Mogetta. Será el próximo secretario de Transporte, debajo de Ferraro, y se encargará de desarmar el sistema de subsidios al boleto en el Área Metropolitana, una de las obsesiones del schiarettismo.

«A pesar de esta situación, si sigue este contexto, creemos que se puede arreglar todavía, pero si Patricia es ministra va a estar muy sola», confirmó a Tiempo una fuente macrista que rompió el silencio. El mensaje también está dirigido para respaldar la nominación de Ritondo al frente de la Cámara Baja y atenuar las chances de otro competidor indigerible para el PRO: el exministro y actual diputado nacional Florencio Randazzo, que también es promovido por el tándem que lidera Francos y Posse.

En la trayectoria del exministro de CFK también hubo una inflexión de ultimo momento, porque hasta ahora gozaba de una excelente relación con Villarruel, que también estaba entusiasmada con su nominación. La cercanía con Macri de la abogada de ultraderecha y vicepresidente electa podría deteriorar la buena relación con «Floro».

El vínculo de la vicepresidenta electa con Bullrich se avecina más áspero desde que aceptó la cartera de Seguridad y Villarruel se encargó de demostrarlo en las últimas horas, con las visitas protocolares que hizo a las jefaturas de Policía Federal, Gendarmería Nacional y Prefectura, tres fuerzas que reportaron a Bullrich en el gobierno de Macri. No fueron gestos protocolares, sino demostraciones de fuerza de la próxima titular del Senado, que tampoco digiere que el mendocino Luis Petri, excompañero de fórmula de Bullrich, sea el próximo titular de Defensa.

Villarruel promovía en ese puesto al diputado electo Guillermo Montenegro, nombre clave de la Fundación Oíd Mortales, integrada en su mayoría por exintegrantes del aparato de inteligencia militar y de la ex SIDE que ahora desarrollan recomendaciones programáticas para la Defensa, pero con una discutible llegada a la oficialidad de las Fuerzas Armadas.

Las negociaciones van a continuar este domingo y se extenderán en la primera mitad de esta semana. En LLA aseguran que Milei desmintió todas las nominaciones provenientes del PRO como una forma de descomprimir y rebarajar. También para ayudar a la enésima recomposición del vínculo Macri – Bullrich que, otra vez, parece no tener retorno y esta vez podría impactar en el arranque del próximo gobierno. La discusión de fondo asoma más profunda y está directamente vinculada a la consistencia política que necesita Milei para aplicar un ajuste draconiano.

El «loteo» que le adjudican a Francos y su equipo va en ese sentido pero implica una novedosa e iniciática confrontación con Villarruel y Macri, que estarían de acuerdo con la aplicación de un «shock» con altos costos por el nivel de conflictividad que desatará y la feroz respuesta represiva e institucional que la vicepresidenta electa podría legitimiar desde la conducción del Senado con el respaldo político del dispositivo que lidera Macri desde su reempoderamiento por el pacto de Accassusso.

Del otro lado no hay palomas, sino un enfoque táctico sobre el próximo año. Lo sostiene Milei y le permitiría a «Toto» Caputo zafar de la batalla que retumba en el microclima que respiran el presidente electo, su vice, Bullrich y Macri. «Toto es más Toto que Macri y además cuenta con el respaldo de Santiago», relató una fuente que conoce el vínculo con Milei, pero también su análisis.

«El presidente electo no quiere tocar el gasto social y cree que eso puede hacerlo si desarma la bola de las Leliq», explicó en referencia al plan de estatizar desde el Tesoro las Letras de Liquidación que el Banco Central coloca en los bancos para asborber el excedente de pesos circulantes. Toto busca financiamiento para eso y para afrontar los enormes intereses que paga la autoridad monetaria. Las lecturas surgen en medio del secretismo que le buscan imponer a la interna y cuyas filtraciones realmente inquietan a Milei.

Parte de esa arquitectura será resuelta por Decretos de Necesidad y Urgencia, pero las reformas más importantes deben pasar por el Congreso, ya que la Constiución le impide firmar decisiones ejecutivas en materia tributaria, penal y electoral. «Javier está en el dilema de elegir entre el experimento de Randazzo que le proponen Francos y Posse, algo que le otorgue certeza para legislar», insistieron en el PRO que responde a Macri.

La bronca es grande. Este sábado Rogelio Frigerio le mandó un mensaje a Bullrich por radio. El exministro del Interior y gobernador electo de Entre Ríos le dijo al programa «El Fin de la Metáfora» (Radio Con Vos) que «si Bullrich es funcionaria de Milei no puede seguir siendo presidenta del PRO». No fue una señal fortuita, sino una expresión de la disputa que se libra entre las dos fuerzas de derecha.

Cerca de Macri advierten que si Milei no acepta a Ritondo al frente de la Cámara Baja entonces perderá el respaldo parlamentario que necesita. Los «randazzistas» aseguran que hay un 99,7% de probabilidades a su favor a partir del respaldo de Francos, «Milei, Karina y 14 gobernadores».

Según la aritmética que manejan podrían llegar a los 146 votos, 17 por encima del cuórum necesario de 129 para sesionar. El tema es parte de la discusión que tienen los 37 diputados electos de LLA, que todavía no definen al próximo jefe de bloque. Algunos creen que deben reclamar la presidencia y marcarle la cancha a ambos competidores.

Eso pondría a Oscar Zago en una posición expectante, pero recién se reunirán esta semana. Asumirán en diez días y todavía no se han visto. La mayoría proviene de las provincias y tienen algo en común que suma dudas: no quieren a tantos porteños al frente del bloque y menos de la Cámara Baja. «

 

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