Mauricio Macri volvió al centro de la escena política con una visita a Mendoza que dejó mucho más que fotos y declaraciones protocolares. El expresidente mostró un delicado equilibrio entre el respaldo al rumbo económico de Javier Milei y una marcada diferenciación respecto a las formas y el estilo de conducción del mandatario libertario. Detrás de cada gesto y cada frase, empieza a asomar un objetivo cada vez menos disimulado: volver a competir por la Presidencia en 2027.
Aunque todavía evita anunciarlo de manera explícita, Macri ya se mueve como candidato. Su estrategia parece apuntar a captar a los sectores que acompañan el ajuste económico impulsado por Milei, especialmente en la lucha contra la inflación, pero que al mismo tiempo muestran incomodidad con los permanentes conflictos internos, el tono confrontativo y la falta de institucionalidad del Gobierno nacional.
Durante su paso por Mendoza, el líder del PRO recordó que su espacio fue clave para sostener al oficialismo libertario en los primeros meses de gestión. Sin embargo, dejó en claro que el desafío ahora no es solamente iniciar cambios, sino garantizar que esos cambios se mantengan en el tiempo y no vuelvan a caer bajo el avance del populismo.
“Lo que se discute es si el cambio adquiere la suficiente fuerza para que el populismo no lo vuelva a destruir”, afirmó. Y fue aún más directo al cuestionar las internas dentro del oficialismo: “Si la energía se te va con la fisura interna, no podés llevar adelante el cambio”.
Sin nombrarlo directamente, el mensaje estuvo dirigido a Milei y a las tensiones permanentes que atraviesan La Libertad Avanza. Macri intentó mostrarse como una figura más racional, con experiencia de gestión y capacidad de construcción política. “El poder se recibe con la tarea de mejorarle la calidad de vida a la gente, no solamente para debatir, discutir o pelear; es para construir”, remarcó.
Incluso arengó a su espacio político con una frase que muchos interpretaron como el inicio formal de su campaña: “Les pido a todos ustedes que se preparen, porque nosotros creemos en la no improvisación”.
El expresidente también elevó el tono crítico al sostener que “es difícil desarmar tanta perversión y tanta oscuridad”, en referencia al actual Gobierno. Días antes, además, había acusado a Milei de ejercer un “liderazgo emocional”, describiéndolo como alguien que “se ve como un profeta” y reclamando “más equilibrio”.
En paralelo, Macri aprovechó su visita para mostrarse junto a referentes del radicalismo mendocino, especialmente Alfredo Cornejo. Las imágenes alimentaron especulaciones sobre posibles acuerdos políticos futuros entre el PRO, sectores de la UCR y dirigentes desencantados de La Libertad Avanza.
Mientras tanto, cerca del exmandatario aseguran que las encuestas comienzan a mostrar una lenta recuperación de su imagen, en parte impulsada por el desgaste del Gobierno nacional. En ese contexto, varios dirigentes libertarios con pasado en el PRO ya empiezan a regresar al espacio macrista, en un movimiento que podría profundizarse en los próximos meses.
El tablero político recién empieza a moverse, pero en Mendoza quedó una señal clara: Mauricio Macri volvió a ponerse el traje de candidato.










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