El directorio de YPF aprobó una remuneración promedio de US$954.000 anuales para 2026 por integrante, según un documento oficial fechado el 8 de abril. La cifra varía según el caso: algunos directores superarán el millón de dólares, mientras que otros percibirán alrededor de US$500.000.
El cuerpo está integrado por 12 miembros, entre ellos figuras políticas como Guillermo Francos y Lisandro Catalán. También forma parte Manuel Adorni, quien decidió renunciar a ese ingreso, en línea con la práctica habitual de funcionarios del Poder Ejecutivo.
Distinta es la situación del presidente de la compañía, Horacio Marín, quien además cumple funciones ejecutivas como gerente general, lo que implica una carga laboral mayor y una remuneración superior.
Según fuentes del sector, la tarea de los directores se limita principalmente a reuniones periódicas para aprobar lineamientos estratégicos, con una dedicación estimada de unas pocas horas al mes. Aun así, los ingresos se ubican entre los más altos dentro del ámbito estatal y superan incluso a los de empresas privadas del sector energético.
En 2025, el directorio percibió en conjunto $10.849 millones (unos US$9,2 millones). Medido en dólares, los actuales honorarios son aproximadamente un 60% más altos que durante la gestión de Alberto Fernández.
El esquema de designaciones incluye representantes del Gobierno nacional, provincias petroleras como Chubut, Santa Cruz, Neuquén y Mendoza, además de áreas como Economía, Energía y el sindicato del sector.
Tras dejar sus cargos en el Ejecutivo, Francos y Catalán comenzaron a percibir estos honorarios en diciembre pasado. En paralelo, ambos mantienen actividad política: el primero con proyección hacia 2027 y el segundo como precandidato en Tucumán.
El caso vuelve a poner en debate el rol y la remuneración de los directorios en empresas con participación estatal, donde estos cargos suelen ser considerados estratégicos tanto por su peso político como por sus elevados ingresos.










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