La gira oficial de Javier Milei por los Estados Unidos, enmarcada en la «Argentina Week», ha puesto bajo la lupa no solo los encuentros políticos sino también los detalles del hospedaje de la comitiva luego del escándalo que generó el trascendido de que el Jefe de Gabinete Manuel Adorni llevó a su esposa en el avión presidencial. El centro de la escena lo ocupa The Langham, New York, Fifth Avenue, un sofisticado hotel de 5 estrellas donde se aloja Adorni, junto a su pareja, Bettina Angeletti. “Vengo una semana a deslomarme a Nueva York; quería que me acompañe”, justificó el funcionario.
Ubicado en el corazón de Midtown Manhattan, específicamente en el 400 de la Quinta Avenida, The Langham se erige como un rascacielos de 60 pisos que compite en elegancia con su vecino, el Empire State Building. El hotel es reconocido por su gastronomía sofisticada y un servicio que la Guía Michelin califica como «lo mejor del lujo urbano».
Para los funcionarios y sus acompañantes, el hotel ofrece una ubicación estratégica a pasos de Bryant Park y Times Square, permitiendo un acceso rápido a los principales centros financieros y puntos turísticos de la ciudad.
La polémica por el costo del alojamiento se intensificó tras conocerse las tarifas del establecimiento. Según los registros actuales para la temporada:
Habitaciones estándar: Los precios oscilan entre los 540 y 630 dólares por noche.
Empire State View Suite: Habitaciones con vistas icónicas que pueden alcanzar los 3.700 dólares por pasajero.
Suite Presidencial «Empire State»: Es el máximo exponente del lujo en el hotel. Cuenta con mobiliario de la firma francesa Roche Bobois, detalles de la marca Hermès y obras de arte originales. Aunque su precio oficial es «bajo petición», suites equivalentes en la misma cadena reportan valores cercanos a los 44 millones de pesos argentinos por noche.
Ante el pedido de informes de la oposición por la inclusión de su esposa en el viaje y los costos del alojamiento, Manuel Adorni defendió la situación argumentando la intensidad de su agenda: “Vengo una semana a deslomarme a Nueva York; quería que me acompañe”. El funcionario insistió en que la presencia de Angeletti —quien es coach ontológica— no representó un gasto adicional para el Estado al viajar en el avión presidencial, aunque el nivel de gastos en el hotel de la Fifth Avenue continúa siendo el foco de las críticas legislativas.










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