En la antesala de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2026, el foco político comienza a desplazarse hacia el tradicional Desayuno de la Coviar. En un contexto social y económico que aparece más apagado que en otras ediciones, la posible visita de la vicepresidenta Victoria Villarruel introduce un condimento inesperado en el escenario institucional mendocino.
A pocos días de los festejos centrales, distintos sectores coinciden en que el clima vendimial no exhibe el entusiasmo habitual. La situación económica, la pérdida de poder adquisitivo, la preocupación por la inseguridad y recientes hechos policiales que generaron conmoción influyen en el ánimo colectivo y en el tono político que suele acompañar la celebración.
En ese marco, el Desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se perfila como el principal punto de atención. Allí podría confluir la vicepresidenta Villarruel, quien fue invitada y habría manifestado su intención de asistir con una condición: tomar la palabra durante el encuentro.
La eventual presencia de la titular del Senado la convertiría en la figura nacional de mayor jerarquía en los actos vendimiales, ya que el presidente Javier Milei no asistiría a Mendoza debido a un viaje previsto a Estados Unidos para participar del Argentina Weekend. Tampoco se espera una presencia masiva de ministros nacionales, aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, tendría agenda en la provincia vinculada a un foro de inversiones.
El posible desembarco de Villarruel adquiere mayor relevancia por el contexto político. La vicepresidenta atraviesa un momento de tensión con el presidente Milei y con sectores del oficialismo. Además, mantiene un cruce público con el diputado nacional por Mendoza, Luis Petri, tras fuertes intercambios en redes sociales luego de la última Asamblea Legislativa.
En términos institucionales, el Desayuno de la Coviar es un ámbito centrado en la industria vitivinícola, donde se abordan temas productivos, económicos y de desarrollo regional. Este año, el sector enfrenta desafíos vinculados a la competitividad, las exportaciones y el contexto macroeconómico, por lo que se espera que esos ejes dominen la agenda.
Sin embargo, la dimensión política es inevitable. Una intervención de Villarruel en ese escenario, ante empresarios, dirigentes y referentes oficialistas, podría ofrecer una imagen de alto voltaje interno dentro del propio gobierno nacional.
En las últimas horas circularon versiones sobre eventuales intentos para evitar que la situación escale, ya sea limitando la participación como oradora o incluso revisando la invitación. No obstante, una desinvitación implicaría un costo institucional significativo.
La incógnita permanece abierta: si finalmente asiste, ¿hablará? En una Vendimia que se anticipaba con perfil más local, la posible presencia de la vicepresidenta amenaza con convertir al Desayuno de la Coviar en el principal escenario político del fin de semana.










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